Acusan a un jefe de un centro comercial de Avilés de sobar y acosar a una empleada

Acusan a un jefe de un centro comercial de Avilés de sobar y acosar a una empleada

El hombre le dirigía frases obscenas y provocaba encuentros con ella en el almacén para rozarla y manosearla. La Fiscalía pide tres años de cárcel

C. R. AVILÉS.

Un jefe de departamento de El Corte Inglés de Avilés se enfrenta hoy a una petición de cárcel de tres años de prisión, una multa de 5.040 euros, una indemnización de otros cinco mil euros y una orden de alejamiento de una empleada a la que, supuestamente, dirigió frases obscenas y llegó a manosear contra su voluntad. El juicio se celebrará hoy en el Juzgado de lo Penal Número 2. La Fiscalía acusa al hombre de sendos delitos de acoso y agresión sexual.

Según el escrito de acusación del Ministerio Fiscal, la mujer comenzó a trabajar en 2001 en un centro comercial de Avilés como cajera y dos años después pasó a ocupar el puesto de reponedora en el departamento de alimentación con horario de mañana. Su jefe directo en este nuevo puesto fue el acusado. La Fiscalía sostiene que, durante el primer año, la relación con el acusado fue normal, si bien a partir del verano de 2014 su actitud cambió y, a principios de octubre de 2014, el acusado comenzó a hacerle comentarios ofensivos del tipo «cómo me pones, me la pones gorda». Ella le contestaba que era «un cerdo» y él añadía que «soy tu jefe, a ver si vuelves a tu puesto de cajera y empiezas a hacer tardes». Además, cuando se la encontraba en el almacén, la rozaba. En una ocasión llegó a decirle: «Tenemos que vernos fuera del trabajo, tengo un piso vacío; si quieres podíamos ir allí y tomar un café, en el piso tengo un jacuzzi y yo, como libro los lunes, puedo darte algún lunes sin quitarte horas; dejas al niño en el colegio y vienes conmigo al piso». Ella le contestó que no iba a ir a ningún sitio con él.

Entre diciembre de 2014 y enero de 2015, mientras la mujer reponía mercancía, el acusado se acercó y le dirigió expresiones obscenas. Poco después, el 5 de febrero, le dijo que tenía que acompañarlo a un anexo del almacén para colocar la leche sobrante. Una vez allí, la abrazó por detrás y le dijo: «Mira cómo estoy». Ella consiguió zafarse pero él la cogió fuerte por las muñecas. Le puso la cabeza contra una balda, acercó su cara a la de ella e introdujo su lengua en la boca, a la vez que le tocaba un pecho. Acto seguido bajó la mano a la altura del pantalón, intentó bajárselo y llegó a romperle el botón, pero ella pudo darle un golpe con la rodilla y librase de él.

Estos hechos provocaron la baja de la reponedora, que estuvo de baja laboral entre febrero y diciembre de 2015 por gastroenteritis, seguida de un trastorno ansioso-depresivo reactivo, del que tuvo que ser tratada con psicofármacos. Durante este tiempo, el acusado, que averiguó su número de móvil, la llamó y le mandó mensajes que atentaba contra su dignidad.

La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de un delito de agresión sexual y otro de acoso, por los que pide para el acusado cuatro años de prisión, una multa de 5.040 euros, la prohibición de aproximarse al domicilio y lugar de trabajo de la mujer a menos de 500 metros, así como comunicarse con ella por cualquier medio durante cinco años y una indemnización de 5.000 euros a la víctima.

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