Jay Asher, el autor de 'Por trece razones': «Los adolescentes me dicen que el libro les ha salvado»

Jay Asher departió ayer con los lectores del Festival Celsius
Jay Asher departió ayer con los lectores del Festival Celsius / P. BREGÓN

El autor de 'Por trece razones', novela de culto en la que se basa la serie de éxito, resalta la importancia de sacar a la luz el tabú del suicidio

B. MENÉNDEZ / M. PICHELAVILÉS.

Jay Asher (California, 1975), es uno de los autores de más éxito en la literatura juvenil. Su novela 'Por trece razones' (Nube de tinta), publicada en 2007, es desde el principio un fenómeno editorial entre los adolescentes, con un tema tabú en primer plano, el suicidio de una joven. Una cuestión polémica, que le ha valido acusaciones de banalizarlo, y hasta fomentarlo, algo contra lo que se rebela, al considerar «muy importante» sacarlo a la luz. A pesar del ruido, su adaptación como serie, emitida en Netflix, se ha convertido en una de las más vistas de la historia de la plataforma y prepara una segunda temporada. Por primera vez en España, ayer estuvo en Avilés, en el festival Celsius 232.

-¿Cómo afrontó la escritura de la novela, con una experiencia cercana en su familia?

-Tengo un familiar que intentó suicidarse, y de esa etapa solo recuerdo conversaciones. La obra no está basada en esta vivencia. Para el personaje de Hannah, y sus trece razones, me inspiré en la etapa de estudiante de Secundaria de mi mujer y de dos amigas suyas, para conocer sus experiencias.

-¿Le resultó difícil escribirla?

-Muy difícil. Porque nunca me vi en una situación tan oscura, ni tenido un momento de flaqueza similar. Los lectores pueden llegar a entender que una persona se suicide. Le tengo a Hannah gran aprecio, como a mi familiar, y aquel era un tema del que no se hablaba en mi familia, por eso se crea una situación muy profunda en las personas que lo viven.

-¿Siguen siendo el suicidio adolescente y sus causas un tema tabú?

-Es muy importante hablarlo, y tener en cuenta, y para ello me cercioré, todo lo que pasa en la educación Secundaria, cuando todo gira en torno a cotilleos y rumores, y todo se magnifica.

-¿Ha empeorado esta situación?

-En cierto sentido está mejorando, porque ya no se oculta tanto, se conoce. También por el cambio en la sociedad, porque con el ciberacoso varía la perspectiva. Es un tema muy serio, y los adultos se lo empiezan a tomar de una forma diferente.

-¿Y la forma de afrontarlo en el sistema educativo?

-En Estados Unidos está empezando a cambiar, por la toma de conciencia sobre el ciberacoso, que se convierte en un problema las 24 horas del día, los siete días de la semana, y el que lo sufre no puede escapar de ello. Todo afecta, todo repercute en el estudiante, y se está teniendo en cuenta para afrontarlo la educación emocional.

-¿Cómo percibe que los jóvenes afrontan la lectura de la novela y el visionado de la serie?

-Desde hace diez años me cuentan sus experiencias, muchos adolescentes me dicen que se identifican con Hannah, la aprecian, y ven en ella lo que puede pasar si no exteriorizan sus problemas, sienten que pueden acabar como ella. Una de las razones por las que los chicos no se abren es porque creen que nadie les va a entender. Y a través de la novela ven que es el camino, que se tienen que abrir, contar lo que les pasa. Lo ven a través de Hannah.

-Le han acusado de banalizar el suicidio.

-He leído apreciaciones que dicen que no he profundizado. No he querido hacerlo en temas de salud mental, porque entendía que no se tomarían en serio al personaje de Hannah si describía algún problema mental, sin conocer todo lo que sucede a su alrededor.

-También han dicho que la novela lo incita.

-Es muy frustrante, porque los adolescentes vienen a comunicarse conmigo, me dicen que el libro les ha salvado la vida. Frustra ver por qué alguna crítica va por ese camino, y creo que es porque la gente no entiende que se cuente lo que está pasando. Cuando salió el libro, y después la serie, me decían que convertía en romántica la idea del suicidio, no hablaban de lo que estaba mal, no iban más allá.

-Hay un personaje, Clay, que actúa como justiciero. ¿Por qué lo introduce?

-Es muy importante, porque es la figura del lector, que pasa de mero espectador a querer participar. Él, al final de la historia, tiene un cambio de actitud, de perspectiva, entiende que es necesario hablar, y hacer algo, actuar.

-Al principio la adaptación se planteó como película, no como serie. ¿Existe aún la primera opción?

-Cualquier cosa puede pasar. Vendimos la obra, y llegó a haber guión, pero se nos quedaba corto el metraje. Con la serie se puede expresar la idea de una forma más clara, expandir y tratar mejor los temas.

-¿La novela tendrá una segunda parte?

-Al principio me planteé que había dejado muchos cabos sueltos, pero al final decidí dejarlo. Eso sí, tengo muchas ganas de ver la segunda temporada de la serie.

-¿Qué le parece un festival como el Celsius?

-Me encantan las convenciones literarias, ver cómo la gente se reúne en torno a los libros. Encontrarme con mis lectores es una de las cosas que más me gusta. Además, todo lo que he visto en Avilés me fascina, me podría acostumbrar a vivir aquí.

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