El agresor de los alicates permanece en la unidad psiquiátrica del HUCA

El detenido, el pasado lunes mientras es introducido en un coche de la Policía Nacional.
El detenido, el pasado lunes mientras es introducido en un coche de la Policía Nacional. / LVA

Natural de Miranda de Ebro, tiene antecedentes por hechos similares cometidos en 2008 y las dos víctimas se recuperan favorablemente

J. F. G. AVILÉS.

El hombre de 63 años que a media tarde del lunes fue detenido después de agredir en la vía pública a dos viandantes con unos alicates de punta por sorpresa, sin motivo y sin mediar palabra responde a las iniciales C. M. G., es natural de Miranda de Ebro (Burgos) y ayer permanecía en observación en la unidad de Psiquiatría del Hospital Central Universitario de Asturias (HUCA), en Oviedo, a la espera de valoración médica y de lo que determine el juez. Todo indica que tiene sus facultadas mentales perturbadas. Según fuentes policiales, posee antecedentes penitenciarios psiquiátricos por hechos similares cometidos en otra comunidad en el año 2008, carece de domicilio fijo, por lo que se le considera un transeúnte, y habría llegado días atrás a Avilés, ciudad en la que no tiene arraigo ni se le conoce familia.

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Mientras los dos heridos, ambos varones, evolucionan favorablemente de sus heridas y ayer interpusieron las correspondientes denuncias en la Comisaría de Policía Nacional de Avilés.

Los hechos sucedieron alrededor de las siete y media de la tarde en el entorno de la plaza de Pedro Menéndez. La primera víctima fue un hombre de unos 45 años que estaba hablando por teléfono en la calle Emile Robín, cerca del cruce con Bances Candamo. El agresor le atacó sin más, le clavó los alicates en el pecho y le produjo una incisión. Tras ser atendido en primera instancia en la calle de La Estación, donde la Policía Nacional detuvo finalmente al agresor, se trasladó por sus propios medios al hospital San Agustín. Allí recibió tres puntos de sutura y la vacuna antitetánica y acto seguido recibió el alta hospitalaria. Ayer permanecía de baja laboral, si bien confiaba en regresar en los próximos días a su actividad laboral.

Sin domicilio fijo, se le considera un transeúnte y llegó a Avilés hace unos días

Al margen de la herida, no excesivamente profunda, el fuerte golpe también le ocasionó daños de escasa consideración en un ligamento del hombro. «Doler duele bastante, sobre todo al levantar el brazo, y la zona está inflamada, pero afortunadamente no es gran cosa». El susto «fue de los gordos. Sangraba, y al principio pensé que podría ser grave, pero no tardé en darme cuenta de que solo me había pinchado. Eso sí, si en lugar de unos alicates llega a tener un cuchillo en las manos igual no lo cuento», suspiró.

Impasible y sin tan siquiera acelerar el paso, C. M. G. siguió caminando por la calle Emile Robín seguido a distancia prudencial por el agredido, que junto iba advirtiendo a otros viandantes de que se apartasen del camino de su agresor. Así llegó hasta la cercana plaza de Pedro Menéndez, donde encontró a su segunda víctima, un hombre de unos 60 años que esperaba en la calle a que su esposa realizase unas compras en una farmacia. En esta ocasión le asestó el golpe en el estómago.

Si en un primer momento la segunda víctima pensó que se trataba de un puñetazo, posteriormente pudo comprobar que también había sido pinchado. «Menos mal que llevaba una zamarra bastante gruesa», manifestó ayer. En su caso, no precisó más atención médica que la dispensada en primera instancia por los sanitarios que se desplazaron al lugar de los hechos en ambulancia, por lo que no tuvo que acudir a ningún centro sanitario. Ayer estaba «bastante dolorido. Me operaron de vesícula no hace mucho, y fue a darme justo ahí. La zona está amoratada y la herida en carne viva, pero nada más que eso», manifestó ayer a este periódico.

C. M. G. fue detenido por una patrulla de la Policía Nacional en la calle La Estación, a escasos metros del lugar en el que perpetró el segundo ataque. En ese momento no portaba los alicantes, que serían encontrados minutos después por los agentes en un cercano contenedor de basura.

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