El albergue pierde 1.900 peregrinos por la apertura de otro en Castrillón

Imagen de archivo de peregrinos en el albergue de Avilés. /  MARIETA
Imagen de archivo de peregrinos en el albergue de Avilés. / MARIETA

La instalación cierra el año con 4.807 usuarios frente a los 6.708 de 2016 por el aumento de la oferta en la comarca

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

El Albergue de Peregrinos Pedro Solís de Avilés registró el pasado año 4.807 pernoctaciones, con una caída del 28% respecto a 2016, cuando por las instalaciones de la avenida de Cervantes habían pasado 6.708 usuarios, en la cifra más alta desde la apertura de la instalación en el año 2002.

La ruptura de la tendencia no ha inquietado ni a la Asociación Astur Galaica de Santiago Apóstol, encargada de la gestión del albergue, ni al Ayuntamiento de Avilés, propietario del edificio. Y es que ambos apuntan a la apertura del albergue de San Martín de Laspra como principal motivo de ese descenso.

Ello se debe, fundamentalmente, al itinerario del Camino del Norte que tiene en Avilés uno de sus principales puntos. Y es que tras la etapa Gijón-Avilés, el peregrino afronta Avilés-Soto de Luiña, con unos 31 kilómetros y un verdadero rompepiernas por sus subidas y bajadas hasta alcanzar Cudillero. Siete horas que castigan a los peregrinos. «Es una de las etapas más duras del Camino del Norte», asegura Mayte Gonzalo, presidenta de la Asociación Asturgalaica.

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Frente a esto, San Martín de Laspra representa una oportunidad para suavizar el recorrido. Tan sólo supone añadir un hora más (casi unos seis kilómetros) a la etapa Gijón-Avilés (unos 25 kilómetros, poco más de cinco horas caminando), aligerando la siguiente etapa.

Además, otro dato refuerza este argumento y que facilita José Antonio González desde el albergue de San Martín de Laspra: son muchos los peregrinos que no sellan su credencial en Castrillón, aunque pernoctan allí. Se debe a que llegan con la credencial signada en Avilés. El incremento de peregrinos en Castrillón (2.010) supera el descenso de Avilés (1.813), pero la diferencia entre ambas cifras y la dinámica en el sellado para lograr la Compostela apunta a esa tendencia.

Junto a los peregrinos que pernoctaron en las instalaciones municipales también existe un número de personas que sellaron su credencial en la ciudad, si bien optaron por pernoctar en un establecimiento hostelero. Aunque esta cifra no se registra, evidencia la importancia del albergue municipal en la ruta jacobea.

«Sin grandes cambios»

De esta manera, el albergue de peregrinos afronta este año «sin grandes cambios», según apunta Mayte Gonzalo, presidenta de la Asociación Asturgalaica de Santiago Apóstol y que no duda en enseñar a todo el mundo el gran tesoro de las instalaciones del Pedro Solís: su libro de firmas.

En él, peregrinos de todas las nacionalidades agradecen la hospitalidad y el trato que reciben en las instalaciones. «Somos el único albergue municipal abierto todo el año, no existe ánimo de lucro. La cuota que se cobra a los peregrinos, de seis euros, se destina al mantenimiento y a reponer el material», explica.

Presidenta de la entidad desde el pasado septiembre, Mayte Gonzalo apunta a que el objetivo para este año «es seguir trabajando para que todo esté bien. A medio plazo habría que pensar en renovar los colchones», indica. Además, la entidad mantendrá el programa de excursiones jacobeas para sus socios y las actividades sociales que han sido una de sus señas de identidad.

Dos hospitaleros atienden la apertura de las instalaciones. De marzo a octubre, las puertas están abiertas de doce de la mañana (una vez realizada la limpieza) a diez de la noche. Durante el invierno, el horario de apertura se reduce de cuatro de la tarde a ocho de la noche. En 2017, en diciembre pasaron veintisiete personas, ocho en enero y diecisiete en febrero.

Con estas cifras, lo lógico para la Asociación Asturjacobea es limitar la apertura, si bien en todas las guías de peregrinos aparece un teléfono móvil para la atención. «Durante el horario de invierno, cuando una persona va a llegar antes de esa hora, si nos avisa, se le abre», señala Gonzalo. El albergue de Avilés tiene 56 plazas. Los meses de verano son lo que generan más actividad. Agosto registró el paso de 1.022 caminantes, por encima de los 920 de julio y los 673 de junio. «No es extraño que el albergue se llene durante el verano», asegura.

El peregrino internacional pesa más en la actividad del Pedro Solís que los españoles. Así, frente a los 1.143 peregrinos patrios, 3.708 vienen de fuera de nuestras fronteras. Alemania es el primer país, con 910 romeros, seguido por Francia, desde donde llegaron 453 personas, Italia (383) y Estados Unidos (276).

En la evolución anual hay algunos países que registran un importante salto. Así, Estados Unidos pasó de 171 a 279 peregrinos. Ese comportamiento se reprodujo en los Países Bajos, con 209 visitantes en 2017 y 145 en 2016.

Inaugurado en 2002 y remozado hace siete años, el albergue de peregrinos ha registrado 56.732 usuarios desde su apertura. El primer año sólo contó con 363 usuarios y, hasta 2004, no superó el millar. Al año siguiente, volvió a superar otra barrera, la de los 2.000 peregrinos. En 2007 se alcanzaban los 4.369. En 2011, se superaban los cinco peregrinos y, entre ese ejercicio y 2016, cada año mejoraba al anterior. En 2015 se entraba se alcanzaban los seis mil usos y, por primer vez desde 2009, el pasado año se cerraba sin un incremento en la actividad.

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