La alcaldesa de Castrillón respalda al Principado y afirma que la situación de San Juan es «normal»

Aspecto que presentaba San Juan el pasado martes.
Aspecto que presentaba San Juan el pasado martes. / PATRICIA BREGÓN

En el caso de la playa de Bahínas, las autoridades concluyen que el episodio pudo producirse por un vertido puntual de la actividad ganadera

B. MENÉNDEZ SAN JUAN.

«Quiero mandar un mensaje tranquilizador a los usuarios de la playa de San Juan de Nieva porque situaciones como las del pasado martes no representan nada extraordinario, es normal debido a las mareas del agua», explicaba ayer la alcaldesa de Castrillón, Yasmina Triguero, en relación a los picores que manifestaron sentir hasta veinticinco personas que se bañaron en el mar y que alertaron a los servicios de Salvamento a la vez que precisaron su asistencia.

Las palabras de Triguero vienen a suscribir el discurso de la Consejería de Medio Ambiente del Principado, organismo que tras el revuelo entre los bañistas afectados concluyó rápidamente que no realizaría ningún control extraordinario porque los últimos análisis, de periodicidad quincenal, no reflejaron ningún agente contaminante. Según la Coordinadora Ecologista, dichas pruebas solo medirían dos parámetros relacionados con aguas fecales.

Además, los responsables apuntaron que la cifra de veinticinco usuarios afectados «no es significativa» respecto al total de bañistas registrados el pasado martes y señalan que dichos picores que manifestaron sentir constituyen «una sensación subjetiva». La propia Directora general de Prevención y Control Ambiental, Elena Marañón, se puso ayer en contacto con la alcaldesa de Castrillón para hacer balance de lo ocurrido e intercambiar impresiones. Triguero insiste que este tipo de síntomas, sufridos también por otros bañistas que sin embargo no se acercaron al puesto de socorro, corresponden a los procesos naturales del ecosistema marino.

Esta zona de baño ya vivió un episodio similar hace tres años, cuando trescientas personas tuvieron que ser atendidas por Salvamento y tampoco hubo una conclusión firme sobre qué podría haberlo provocado. A la espera de que se realicen los próximos análisis y se compruebe si ocurrió o no algo fuera de la normalidad, desde el Ayuntamiento hacen un llamamiento a la serenidad y descartan la presencia de cualquier agente peligroso en el agua.

Vertido «puntual» en Bahínas

Por otro lado, Yasmina Triguero y Elena Marañón también mantuvieron una conversación sobre lo ocurrido en la playa de Bahínas, espacio que permaneció cerrado desde el pasado viernes hasta, precisamente, el martes porque uno de estos controles rutinarios del Principado detectó un positivo en enterococos intestinales (aguas fecales).

Ahora, las autoridades medioambientales aseveran «casi con total seguridad» que la situación fue provocada por «un vertido puntual proveniente de la actividad ganadera o agraria de la zona cercana al río que desemboca en el mar». No obstante, Triguero aseguró que el Ayuntamiento requerirá que el Seprona y la Confederación Hidrográfica del Cantábrico extreme la vigilancia en la zona, «sobre todo en los meses de verano que registran una mayor afluencia de bañistas».

Como ya manifestó en el caso de San Juan, la alcaldesa respaldó que la bandera roja izada en Bahínas no responde a «algo raro».

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