Un algoritmo que ha revolucionado el control de seguridad

Borja Fernández-Acero y Fernando Menéndez en sus oficinas de Rui Pérez. /MARIETA
Borja Fernández-Acero y Fernando Menéndez en sus oficinas de Rui Pérez. / MARIETA

Quantobit, situada en Rui Pérez, ha desarrollado un sistema identificador por la huella digital con múltiples utilidades

Y. DE LUISAVILÉS.

Fernando Menéndez y Borja Fernández-Acero fundaron en 2005 Quantobit, el primero es ingeniero informático y el segundo, aunque licenciado en Ciencias Físicas, había desarrollado hasta entonces su carrera profesional en IBM y en el área informática del grupo Alsa. Enfocaron inicialmente su empresa a ofrecer servicios tecnológicos a otras empresas. En un sector muy competitivo, con el paso del tiempo pensaron que la forma de diferenciarse era desarrollando servicios especializados y eligieron hacerlo en el área de seguridad, siendo su principal cliente el grupo Santander.

Y en ese camino a la especialización desarrollaron un algoritmo de identificación biométrica por la huella dactilar (BioCore) que les ha servido de base para otros productos de control de presencia en empresas (BioPresence) y que se analiza ahora en sectores como la educación y la sanidad, o también otros campos. Otro de los productos desarrollado por Quantobit es un software para la gestión de proyectos y control de gastos. «Al final los hemos unido y para imputar gastos a los proyectos se valida por la huella digital», explica Fernández-Acero sobre el trabajo en su empresa que se ajusta a las necesidades de cada cliente.

De los dos socios iniciales en La Curtidora la empresa ha pasado a quince trabajadores en sus oficinas actuales, situadas en la calle Rui Pérez. Desde ellas trabajan en nuevos proyectos como continuar avanzando en la aplicación de sus productos al sector del transporte. «Estamos desarrollando tecnología que permitirá de forma eficiente el uso del transporte público combinado con otros medios de transporte», y hasta ahí puede leer de momento Borja Fernández-Acero, sabedor de que en el sector de las nuevas tecnologías una pequeña pista a la competencia puede arruinar un proyecto.

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