«Sin amor no se puede vivir, hay muchas formas de amar y ser amado»

Manu Baqueiro, en un acto promocional de la serie de televisión 'Amar es para siempre'.
Manu Baqueiro, en un acto promocional de la serie de televisión 'Amar es para siempre'. / RAFA GUTIÉRREZ

El actor Manu Vaqueiro es un hombre que se mueve entre el amor de juventud y la estabilidad conyugal en 'El Cíclope y otras rarezas del amor', que el viernes se estrenará en el Niemeyer

C. DEL RÍOAVILÉS.

En la mitología griega, los cíclopes eran gigantes con un solo ojo en el centro de la frente, hostiles y torpes, según el relato que de ellos da Homero en la Odisea. En 2017 y en España, 'El Cíclope y otras rarezas del amor' es el título alegórico que ha elegido Ignasi Vidal para su nueva producción teatral, un estreno absoluto que el viernes mostrará en el Centro Niemeyer la poca destreza y menor visión que tienen los hombres y mujeres en el amor. Manu Baqueiro, conocido por su papel de 'Marce' en 'Amar en tiempos revueltos' y 'Amar es para siempre', regresa a Avilés como 'Pedro' en una obra sobre el amor y las relaciones amorosas. Entusiasmado por la sobredosis de trabajo en la que está inmerso, le apetece especial ilusión estrenar en una ciudad que conoce muy bien gracias a amigos como el avilesino Marc Vigil, director de 'El Ministerio del Tiempo'. De hecho, aparte de actuar, ya tiene pensado comerse el rodaballo que le preparan en Casa Gelu regado con sidra y, tal vez, darse un paseo por Salinas. «Soy muy fan y he estado en varias fiestas del túnel, solo espero no volver con tres kilos más como otras veces», confiesa el actor.

-¿Quién es Pedro?

-Es un tipo que anda un poco perdido entre dos amores: entre el pasional de juventud, con esas heridas no cerradas, y la estabilidad de la vida conyugal con un hijo recién nacido. Más que los ojos, está vendándose el corazón porque la vida parece que se le ha organizado sola.

-Es una obra sobre el amor.

-Sí. Es una galería de personajes, en la que se habla y se vive el amor. El amor que tenemos, al que renunciamos, el que esperamos, las segundas oportunidades o las perdidas. Son historias de amor interrelacionadas.

-Va a ser verdad que, al final, el amor es lo que mueve el mundo.

-No es lo único, pero claro que lo mueve. Sin amor no se puede vivir. Y hay muchas formas de amar y mucha gente a la que amar. No solo tenemos que pensar en la exitosa relación pareja porque hay mil maneras y escenarios para amar.

-¿Necesitamos un espejo, como será el viernes el escenario del Niemeyer, frente al que ponernos para reflexionar sobre ciertos temas?

-No sé si lo necesitamos, pero sí puedo decir que la dramaturgia de Ignasi Vidal, con el que ya tuve la oportunidad de trabajar en 'El Plan', una obra que se representó en el Ciclo Off, en el Niemeyer, es vida. Siempre busca historias de gente, en las que te sientas reflejado en personajes que tienen lados oscuros y claros. Son historias reales en las que se teje una complicidad con el espectador. El teatro además de hacerte pasar un buen rato tiene que hacerte pensar. Y reflexionar en una butaca es una manera muy cómoda de hacerlo.

-A ver si luego algún espectador rompe con su pareja y acusa a 'El Cíclope' de haberlo provocado...

-(Risas). A veces las parejas tienen que romper. Nacen, pueden morir y transformarse.

-¿Y la reflexión propia cómo se lleva?

-Hacemos mucho trabajo de campo. Se proponen lecturas y libros sobre el tema central de la función. Y por supuesto que surgen muchas preguntas y ha habido mil lluvias de ideas y reflexiones. ¡Pero eso nos daría para veinte entrevistas!

-La música juega, al parecer, un papel fundamental en la obra, ¿no?

-Fundamental. Pero no puedo explicar demasiado para no desvelar el montaje. Se juega mucho con los espacio imaginarios y los objetos de más y en eso tiene un gran apoyo en la música de Marc Álvarez que, aparte, es sugerente y bonita.

-¿Está compaginando el rodaje de la serie de televisión con la obra de teatro?

-Sí, me faltan horas. Sigo como Marce en la nueva temporada de 'Amar es para siempre'. Según salgo del ensayo de la función voy corriendo a la grabación de la serie, donde igual te puedes tirar diez horas. Y todavía me quedan algunas funciones de la obra anterior, 'El Plan', con la que creo que vamos a estar el último trimestre del año en dos ocasiones en Asturias, una en Mieres. Pero no es una queja, ¿eh? Estoy felizmente desbordado. Es un orgullo que Ignasi (Vidal) haya contado conmigo para este montaje. Y una suerte que la serie me facilite los horarios para compaginar ambos trabajos. En esta profesión, que igual mañana nadie se acuerda de ti, hay que aprovechar las rachas. Aunque estés trabajando de lunes a domingo.

Temas

Avilés

Fotos

Vídeos