Ángeles discretos en La Magdalena

Pilar Zamora, María Isabel de Prado y Elvira López posan en su residencia de La Magdalena con los retrasos de sus fundadores. / PATRICIA BREGÓN
Pilar Zamora, María Isabel de Prado y Elvira López posan en su residencia de La Magdalena con los retrasos de sus fundadores. / PATRICIA BREGÓN

La parroquia celebra hoy medio siglo con las Hermanas del Santo Ángel de la Guarda | La congregación femenina reforzó en 1967 su presencia en Avilés para apoyar las necesidades del barrio de Versalles

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

Hace cincuenta años, José Suárez, a la sazón párroco de Santa María La Magdalena, veía necesario contar con más ayuda para atender las necesidades sociales y espirituales de su parroquia, que atendía un barrio como Versalles en plena explosión demográfica. De ahí que acudiese a las Hermanas del Santo Ángel de la Guarda que accedieron y, en 1967, abrían su segunda congregación en Avilés.

La ciudad no era desconocida para las religiosas. En 1881, fue su propio fundador, el religioso francés Luis Antonio Ormières, el que animó su presencia en la ciudad para fundar un centro escolar (el Colegio Santo Ángel) que mantendrían hasta los años ochenta del pasado siglo cuando lo traspasarían a los salesianos, que respetaron el nombre original.

Además, una hermana del párroco, Florentina Suárez, pertenecía a las Hermanas del Santo Ángel, con lo que el presbítero conocía de primera mano el buen hacer de unas religiosas que siempre han destacado por su implicación en actividades sociales y educativas, según los planteamientos de sus fundadores, el beato Ormières y la Madre San Pascual Lavrilioux.

«Nuestro carisma es ser discretas como ángeles y formar a discípulos de Cristo»

De esta manera, hace cincuenta años llegaban a la ciudad Florentina Suárez, María de los Santos Torres, Valvanera Sagasti y Adela Gil para iniciar una historia que en la actualidad continúan Elvira López, Pilar Zamora y María Isabel de Prado, con el respaldo su superiora María Begoña Morán, si bien reside en Oviedo.

La ceremonia

La efeméride se festejará hoy con un misa de acción de gracias en la Iglesia de Santa María La Magdalena a las seis de la tarde. Será una ceremonia muy emotiva ya que, junto con las bodas de oro, se celebrará la reciente beatificación del padre Luis Ormières que se produjo el pasado abril en la Catedral de Oviedo.

El beato murió en Gijón, entre olor de santidad, y fue en la diócesis asturiana donde se inició el proceso de beatificación, ralentizado por el traspapeleo de documentación, aunque, al final llegó a buen puerto.

«Hemos querido ser ángeles invisibles, despejando caminos y ayudando y formando a verdaderos discípulos de Cristo». Con estas palabras, que reflejan el carisma de la congregación, resume Pilar Zamora los cincuenta años de la congregación en Versalles.

Su espíritu se concretó en muchas acciones como la escuela parroquial que, desde 1968 y durante veinte años, fue un apoyo para las primeras etapas escolares de muchas familias del barrio, y que cesó su actividad cuando la red pública atendió plenamente esa realidad.

O un querido proyecto que en los años 70 animó el fallecido párroco Julián Ron (para el que hoy tendrán un cariñoso recuerdo) en la parroquia al ceder unos locales para impulsar el desarrollo profesional de las mujeres del barrio. «Lo llevaban Ada y Marisol, dos laicas. Nosotros estábamos en un segundo plano, intentando ayudar», recuerda María Isabel Prado. Y también las numerosas horas en las que atendieron, escucharon y acompañaron a todas las personas que solicitaban su apoyo. Podía ser una conversación, pero también un acompañamiento para cualquier gestión. Respetando su espíritu, las hermanas se involucraron en el activo movimiento social del barrio y también en las actividades pastorales con toda la parroquia. Conforme la vida evoluciona, las Hermanas adaptaban su trabajo a las nuevas realidades. «Esta congregación siempre fue pequeña», explican, «normalmente nos adaptamos a las necesidades del entorno».

En la actualidad, además de participar en la parroquia de Versalles, Elvira López colabora activamente en San Juan de Ávila y María Isabel Zamora participa en la Cáritas Arciprestal. Como buenas religiosas, afrontan el futuro con optimismo. «Será lo que Dios quiera», comentan, si bien saben de la importancia de los laicos, como lo demuestra el grupo 'El Ángel', de la parroquia e integrado por dieciséis fieles, para vivir sus mismos principios.

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