San Antonio como nuevo

Agustín Albuerne, Santiago Longo y Rudi Lobosco con la talla restaurada. /  MARIETA
Agustín Albuerne, Santiago Longo y Rudi Lobosco con la talla restaurada. / MARIETA

La Orden Franciscana Seglar presenta la restauración de la popular talla

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

San Antonio de Padua luce como nuevo después de un trabajo de restauración y ayer, en la fiesta de otro Antonio (abad), la Orden Franciscana Seglar presentó en la Fraternidad de Francisco la talla antes de su traslado a la basílica de San Antonio, la antigua iglesia de los Padres Franciscanos.

«Es un santo al que existe mucha devoción y la talla se encontraba muy deteriorada. Es, además, de las pocas anteriores a la Guerra Civil que se conserva en Avilés», comentó ayer Agustín Albuerne, presidente de la Orden Franciscana Seglar. La figura se completa con unas andas de plata que se encuentran en proceso de recuperación en la especialidad de Restauración de la Escuela Superior de Arte del Principado de Asturias.

«La figura fue adquirida por la Juventud Antoniana de Avilés en los años veinte. Cuando desapareció, la cedieron a la Orden Franciscana Seglar», explicó ayer Albuerne.

El regreso a la villa motivó un sencillo acto en la Fraternidad de Francisco. Santiago Longo y Rudi Lobosco son los restauradores que, durante tres meses, trabajaron en la pieza hasta que esta recuperase un aspecto lo más parecido posible al original. Ellos ofrecieron una charla en la que explicaron los detalles de su intervención, en la que aplicaron el método de trabajo habitual.

Aportaron una amplia documentación gráfica que permitía contemplar el proceso seguido para que la figura recuperase sus colores originales.

Así, la restauración comenzó con la limpieza y tratamiento de los parásitos de la madera. Posteriormente, se realizó un primer estudio para determinar los productos aplicados al santo. «La talla se encontraba en mal estado, no tenía los colores originales y se había pintado encima de ellos con esmalte sintético, como puede ser titanlux», comentaron ambas.

La supresión se realizó buscando no alterar los colores originales. De igual manera, se intervino en la figura del Niño Jesús que el santo porta en sus brazos. La cruz es el elemento más alterado y el único que se recuperó totalmente su color original, aunque el resultado es lo más parecido posible. Una vez terminado, el trabajo final se protegió con resina acrílica. «Es el que ofrece una mayor duración», concluyeron.

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