La apertura completa de las residencias de El Nodo y El Villar creará treinta empleos

Un anciano accede a la residencia de mayores de El Nodo. / MARIETA
Un anciano accede a la residencia de mayores de El Nodo. / MARIETA

La Consejería de Servicios Sociales prevé habilitar en otoño las plazas de enfermeras y auxiliares en ambos centros de mayores

RUTH ARIAS AVILÉS.

Será este próximo otoño, tal y como había prometido la consejera de Servicios y Derechos Sociales, Pilar Varela, cuando comiencen a funcionar a pleno rendimiento las dos residencias de mayores de más reciente creación en la comarca: la de El Nodo, en Avilés, y la del Palacio del Villar, en Castrillón. Entre ambas tienen pendientes de apertura 76 nuevas plazas geriátricas, que no han podido ser ocupadas desde que se inaugurasen ambos centros.

Lo único que queda pendiente para que alguno de los usuarios que están en lista de espera pueda hacer uso de ellas es crear los puestos de trabajo necesarios para atenderlas, un total de treinta entre ambos centros, y ese trámite culminará antes de que finalice el año, según ha confirmado la consejería.

Estas nuevas plazas responden fundamentalmente a dos perfiles, el de enfermeras y el de auxiliares. Una vez creadas formalmente, serán ocupadas de forma inmediata por personal de las bolsas de empleo de ambas categorías profesionales, por lo que su incorporación no se demorará. Será posible, entonces, ver estos dos recursos geriátricos funcionar con su máxima capacidad.

La residencia de El Nodo se inauguró en octubre del año 2013 con los usuarios del antiguo centro de mayores de la calle Jovellanos. Supuso 6,1 millones de euros de inversión en un momento en el que la crisis económica ya había hecho una importante mella en los presupuestos regionales. Con 72 habitaciones dobles y otras cuatro individuales, y una capacidad de 148 plazas geriátricas, durante años solo acogió a los 57 residentes de la Jovellanos a los que se fueron sumando algunos de los que figuraban en lista de espera.

En los últimos tiempos, sin embargo, se ha logrado ir abriendo más plazas y así, a finales del año pasado se consiguió dotar otras cuarenta. Para ello, igual que sucede ahora, también fue necesario modificar la Relación de Puestos de Trabajo del ERA (Establecimientos Residenciales de Ancianos) para crear los empleos necesarios para la atención de esas cuatro nuevas decenas de usuarios.

Con algo más de holgura económica, solo un año después de haber abierto esas cuarenta plazas residenciales, la Consejería de Servicios Sociales logrará completar el proceso y abrir las otras 36 que aún quedan pendientes desde que el centro abrió sus puertas hace ya cerca de cuatro años.

En la comarca

Situación similar es la que se vive en el Palacio del Villar, en Piedras Blancas. Esta residencia se inauguró en marzo de 2015 también a medio gas. En aquel momento solo se habilitaron un tercio de las plazas del centro, es decir, cuarenta, ya que tiene capacidad para 120. Paralelamente a la ampliación de usuarios en El Nodo, El Villar sumó a finales del año pasado otras cuarenta plazas, y será en este 2017 cuando llegué a ocuparse plenamente al dotarse otras cuatro decenas de camas.

De esta forma, el Área III será el que tendrá un mayor aumento de plazas este año en toda Asturias. En Avilés y Castrillón se alcanzarán las 350, ya que a las de El Nodo y El Villar hay que sumar la de Los Canapés, que cuenta con 82 plazas y es las única que, por el momento, esta completa. En el área sanitaria existen además la residencia Casa del Mar de Cudillero y el centros polivalentes de recursos de Pravia, además de plazas concertadas en geriátricos privados, como es el caso de Luanco. En total, a finales de año, el sistema público contará con 622 plazas de alojamiento permanente.

Pendientes de dotar están también quince de las treinta plazas del Centro de Día de El Villar, que atiende a personas dependientes desde las diez de la mañana hasta las cinco de la tarde. Y continúa sin abrirse la zona residencial del centro de La Magdalena, con capacidad para 34 personas y que en su día se barajó como residencia para mayores con algún tipo de discapacidad, aunque el proyecto nunca llegó a materializarse. En el inmueble, sin embargo, sí existe un centro de día para enfermos de Alzheimer, aquellos que ocupaban la Casa del Mar. Ocupan, junto a la Unidad de Atención Infantil Temprana, la planta baja de un edificio cuyo primer piso está completamente vacío.

La situación, pues, dista mucho de ser óptima, y hay infraestructuras que están infrautilizadas, aunque la Consejería, poco a poco, va poniéndolas en marcha a medida que van mejorando sus posibilidades presupuestarias.

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