El Área Sanitaria III pone en marcha el programa de asistencia médica en geriátricos

Residentes de un centro geriátrico conversan en una sala de estar /  MARIETA
Residentes de un centro geriátrico conversan en una sala de estar / MARIETA

Comprende entre otras medidas que un especialista atienda en el propio centro a los residentes con salud más delicada

J. F. GALÁN AVILÉS.

Los residentes en residencias de mayores del Área Sanitaria III con un estado de salud especialmente delicado o un alto grado de dependencia serán atendidos en el propio centro por un geriatra, un médico especializado en la atención a pacientes de avanzada edad, contratado al efecto. Es una de las medidas que contiene el Plan de Mejora de la Atención a Pacientes Institucionalizados, una iniciativa del área sanitaria, con cabecera en Avilés, que persigue no solo mejorar la calidad asistencial de los residentes en geriátricos y su salud, también aliviar la carga de trabajo que soportan centros de salud y hospitales derivada de su atención.

El plan se pondrá en marcha a mediados en marzo, y el inicio de las consultas de geriatría en los centros residenciales está señalado para el día 19. Además de atender en su domicilio a aquellos que presenten una salud más frágil, también incluye mejoras en la asistencia médica para el resto de la población residente en geriátricos del Área Sanitaria III, 1.380 personas, según los datos facilitados ayer por su gerente, Enrique González.

Con tal fin, una enfermera se dedicará de forma exclusiva a coordinar todos los aspectos relativos a su atención, desde establecer protocolos, pautas de actuación y programas de apoyo para mejorar su salud hasta coordinar las actuaciones del personal médico que la atiende en hospitales, centros de salud y en las propias residencias geriátricas, canalizando de unos a otros toda la información relativa al paciente y al tratamiento y la medicación que requiere.

El primer paso será determinar quiénes serán los residentes que recibirán asistencia médica en su propio centro por parte de un geriatra, «unos 350-400», según estima el gerente del Área Sanitaria III. El resto seguirá siendo atendido, como hasta ahora, por su médico de cabecera, bien en un centro de salud o de forma ambulatoria en la residencia geriátrica, si bien «todos se beneficiarán de este plan a través del conjunto de acciones que abarca».

Entre ellas, establecer guías de actuación en procesos de mayor incidencia o impacto en la salud, un catálogo de productos sanitarios y de uso sanitario en los centros residenciales y diferentes protocolos de actuación tanto a nivel preventivo, de caídas, úlceras por presión o infección del tracto urinario, como de control de efectos adversos de medicación y de seguimiento de tratamientos. También incluye sesiones informativas dirigidas al personal de centros geriátricos.

Estas medidas «son un primer paso que tendrán continuidad según se avance en su desarrollo», puntualizó ayer durante el acto de presentación, ayer en el Hospital Universitario San Agustín. Le acompañaban Ana Suárez, responsable de Enfermería del Área Sanitaria III, y Amparo Prieto, la enfermera que asumirá las labores de gestión y coordinación del plan.

González se apoyó en la cada vez más achatada pirámide demográfica para explicar la necesidad de desarrollar un programa específico para atender a personas de avanzada edad y dependientes.

Si el envejecimiento de la población es un grave problema de ámbito nacional cuyas consecuencias, salvo giro improbable, irán en aumento a medida que transcurran los años, en Asturias es especialmente acuciante y más aún en el Área Sanitaria III, integrada por Castrillón, Corvera, Illas, Soto del Barco, Cudillero, Gozón, Muros de Nalón y Pravia, además de Avilés. Según los datos que expuso ayer el gerente, los ocho concejos suman 146.763 habitantes, de los cuales 12.581 tienen más de 80 años y 18.772 más de 75.

El creciente envejecimiento poblacional «viene incrementando paulatinamente el número de residentes en establecimientos específicos para personas mayores y dependientes». En el Área Sanitaria III hay veintitrés, cuatro públicos, que totalizan 333 residentes, y los diecinueve restantes privados, con 1.047. Como el resto de la población, todos son atendidos en centros de salud o en su caso, por personal del servicio de Urgencias de Atención Primaria o de Atención Continuada.

Dependencia severa

El 55% de los residentes en geriátricos padecen un nivel de dependencia severo o gran dependencia, realidad que «genera una concentración de necesidades asistenciales que han de ser resueltas por los profesionales de los equipos de atención primaria», señaló el gerente, palabras con las que dejó entrever la alta incidencia que representan los residentes en centros geriátricos en la carga de trabajo que soportan los centros de salud.

El ejemplo más evidente es el de Sabugo, 574 adscritos de seis centros (Asilo, Nodo, las dos residencias Larrañaga, en El Quirinal y Los Telares, La Santina y Nelva), el 41% de los 1.380 censados en el área sanitaria III. La presión asistencial que generan estos pacientes ha llevado tanto al personal sanitario como a los propios usuarios a reclamar una solución que de momento no ha llegado, más allá de la reciente contratación de una enfermera encargada de coordinar la asistencia geriátrica. Le sigue, a gran distancia, el de Pravia, con 239 residentes geriátricos asignados, mientras que en el otro extremo se sitúa el centro de salud de Llano Ponte con dieciocho, todos de un mismo centro, La Fontana.

El incremento de las necesidades asistenciales que generan los pacientes procedentes de establecimientos residenciales para mayores tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo, dadas su edad avanzada y su grado de dependencia, «justifican la necesidad de explorar otras formas de organización de la actividad asistencial y de la gestión de algunos recursos, como la prestación farmacéutica o la gestión de material sanitario», añadió el gerente del Área Sanitaria III.

Cuidado exquisito

El Plan de Mejora de la Atención a Pacientes Institucionalizados nace bajo esta perspectiva. Según manifestó la jefa de enfermería del Área Sanitaria III, permitirá «reducir la necesidad de hospitalización, prevenir ingresos y agilizar altas, homogeneizar y mejorar la atención y el seguimiento farmacoterapéutico así como el control de la prestación farmacéutica». Recibirán un cuidado exquisito», garantizó.

En cuanto a los recursos humanos, el médico geriatra «coordinará el seguimiento de los pacientes con la enfermera gestora de casos y con el equipo de Atención Primaria correspondiente». En este sentido, todos los residentes en centros geriátricos mantendrán su referencia asistencial con el médico y el enfermero de atención primaria del centro de salud correspondiente.

El gerente del Área Sanitaria III subrayó el papel de la enfermera 'gestora de casos'. «El incremento de procesos crónicos y de pacientes con pluripatología y polimedicación tiene reflejo en un creciente número de atenciones sanitarias en las que interviene personal de diferentes perfiles. Esto hace especialmente necesario actuar de forma integradora, impulsando el enfoque sistémico del problema de cada persona, por lo que la enfermera gestora de casos representa un papel fundamental en la coordinación de toda la secuencia asistencial», dijo al respecto.

La primera evaluación de los resultados del Plan de Mejora de la Atención a Pacientes Institucionalizados está previsto para el 31 de mayo.

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