«Algunos artistas se sorprenden de tocar en este escenario»

Béznar Arias, ante el quiosco de la música del Muelle, un escenario único para el festival./MARIETA
Béznar Arias, ante el quiosco de la música del Muelle, un escenario único para el festival. / MARIETA
Béznar Arias. Organizador del festival La Mar de Ruido

El certamen, que llega a su edición número trece, regresa el viernes al Parque del Muelle con tres días de rock nacional e internacional

M. PICHELAVILÉS.

Béznar Arias es el corazón de La Mar de Ruido, organizador y cabeza visible de un festival que año tras año pone el tono roquero a las fiestas de San Agustín. Un evento indispensable en pleno agosto, «vamos por la edición número trece, somos el segundo festival más antiguo de Asturias», recuerda el propio Béznar, que se congratula de haber recuperado el tercer día de actuaciones, desde este viernes al domingo en un marco único, como el quiosco del Parque del Muelle. Contará con grupos y solistas de la altura y trayectoria de Siniestro Total, Blow Monkeys o Mikel Erentxun.

-Este año recuperan los tres días del festival.

-Sí. Es un trabajo muy largo para concentrar todo el resultado en dos días, las cinco horas de cada sesión pasan muy rápido. El festival empezó siendo tres días, y en esta ocasión, al recuperarlo, buscábamos otro tipo de formaciones, y es lo que hemos conseguido, para la jornada del domingo, con la banda cubana Jóvenes clásicos del son, y con la música fronteriza, 'Tex-Mex' de Maraya Cydeco. Nos salimos de los cauces normales, llegar a un público distinto, quizás más generalista, porque hay que recordar que La Mar de Ruido está hecha con el dinero de los contribuyentes, y todo el mundo tiene derecho a disfrutar de ella.

-¿Cuándo empezaron a preparar esta edición?

-Por primera vez en doce años nos confirmaron en febrero el presupuesto que teníamos, y así pudimos conseguir a los cabezas de cartel con antelación. Eso permite negociar con más facilidad, que vengan de una manera distinta, porque no tenemos un escenario al uso.

-¿Qué supone para el festival y para los músicos tocar en un elemento tan singular como es el quiosco de la música?

-Yo no suelo decirles que van a tocar en el quiosco, y tampoco me obsesiona ser diferentes al resto de festivales, que los hay buenísimos. Nosotros no buscamos ser grandes y únicos, pero sí que, a la hora de elegir bandas, condiciona. Quizás me pedían traer grupos más potentes, tipo 'metal' o 'trash', y aunque por aquí han pasado desde Obús a Sherpa, de Barón Rojo, no se pueden traer a grupos muy tralleros. Algunos artistas se sorprenden de tocar en este escenario, porque suelen querer un espacio amplio, cómodo, y aquí lo comparten con otras tres formaciones, se les convence con la cercanía al público, el buen ambiente. Y salvo contadas excepciones, todos se marchan de aquí supercontentos.

-¿Cómo está el quiosco?

-Todos los años hablamos con la concejalía para que lo cuiden, para que los músicos se lleven la impresión de que está bien mantenido.

-Algunos han repetido.

-Pero han sido pocos, porque queremos ofrecer siempre cosas distintas. Lo han hecho Javi y los paramétricos, de Gijón, Doctor Feelgood, Burning o Súper Ratones. Pero hay lista de grupos para no repetir para un rato.

-¿Cómo definiría la música que se puede encontrar en el festival?

-Que está alejada de los sonidos y bandas más indie. Desde el principio nos planteamos la idea de recuperar bandas legendarias, y hemos tenido desde Marky Ramone a Spin Doctors. Este año quería traer alguna banda inglesa de los ochenta, como hicimos hace dos con grupos españoles, como Nacha Pop o Alejo Stivel. Pero nos encontramos con que no quedaban muchas. Surgió la posibilidad de los Blow Monkeys, que nunca han venido a Asturias, y a España desde hace mucho. Nos pareció muy interesante.

-También Siniestro Total.

-Sí, hubo un tiempo que era muy habitual que Siniestro tocara en Avilés, pero no sé por qué, fueron desapareciendo de esta zona. Este año encajaban perfectamente con la idea del festival, y fueron de los primeros que llamé, si no los primeros. A otros, como Red House los he visto mucho en Madrid, con músicos veteranos, y me animé a traerlos porque toca con ellos un contrabajista avilesino, Dani Casielles; él me avisó y estarán el primer día.

-Hay otro clásico, como Mikel Erentxun.

-Sí, queríamos traer también a Ariel Roth con su banda, pero este era el único fin de semana de todo el verano que tenía comprometido. Y había leído que Mikel tenía disco nuevo, y ya lo conocía, lo había traído al Santa Cecilia, y es un referente de la música en España, por lo que nos venía a la perfección.

-¿Cuándo dieron por cerrado el cartel?

-Hace menos de un mes. Se cayó Norma, porque el cantante dejó el grupo, y lo hemos sustituido por Otus Scops, que son de la zona de Navia, y ya los tenía en mente para otra edición. No son un grupo de rock al uso, pero tocan rock de una forma que va a enganchar al público el último día.

-Una banda asturiana.

-Sí. A veces me han dicho que no tocan bandas de aquí, pero siempre las hay, y siempre espero que tengan interés por venir, y si no es un año, es otro. Es lo que ha pasado este año con Manitou y Squizo, y les reservé una plaza. Nacho García también me lo había pedido hace años, y aquí está.

-¿Cómo les afectó la crisis?

-Este es un festival para todo el contribuyente, y en plena crisis pasamos a contar con una cuarta parte del presupuesto. Vinieron bandas por muy poco dinero, para hacerme un favor. Sabemos que el cartel no todos los años gusta a todos, pero nuestro estilo es la mezcla de bandas clásicas con otras que surgen y están al pie del cañón. Por aquí han pasado bandas de soul, de funky, y hasta Nuberu, con Elliott Murphy. En los años de crisis supimos mantener el nivel, y el boca a boca es nuestra mejor carta de presentación.

-¿Cambiaría mucho el festival con más presupuesto?

-Cambiaríamos cosas de infraestructura, pero entendemos que en Avilés hay quince días de fiestas y tiene que haber cosas para todos los públicos. Podríamos acceder a bandas con un poco más de caché, pero no me encapricho. Y siempre hay algún concierto que sorprende, como pasó con el de Manel Fuentes.

-¿Qué se va a encontrar el público que vaya al Parque del Muelle?

-Daremos un nuevo aire. Habrá tres bares y puestos de comida. Avilés se merece que haya cosas que funcionen y se mantengan año tras año, cuando manejamos el dinero del contribuyente me da mucho reparo. Somos un festival ecléctico y nunca acabas de contentar a todos.

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