Los artistas del voluntariado

El equipo de pintura del centro, que se reúne los jueves. / MARIETA
El equipo de pintura del centro, que se reúne los jueves. / MARIETA

Una docena de socios del Centro de Mayores de La Luz forman parte de dos equipos que ayudan a los demás realizando y pintando juguetes y elementos de aprendizaje en madera

SHEYLA GONZÁLEZ AVILÉS.

Tienen una media de edad de setenta años y aunque a sus espaldas pesan muchas jornadas de trabajo, no dudan en emplear su tiempo libre para seguir colaborando, en esta ocasión con fines solidarios. Una docena de socios del Centro de Mayores de La Luz forman parte de dos equipos de voluntarios que ayudan a los demás realizando y pintando juguetes y elementos de aprendizaje en madera.

Su primer encargo llegó en el año 2004 y desde entonces por sus talleres han pasado miles de piezas que han tenido como destinatarios a los niños de los campamentos de refugiados del Sáhara y a los mayores que acuden a los centros de día del Principado, repartidos por toda la región, de manera totalmente gratuita. Seis son los hombres que se dedican a trabajar la madera y a diseñar cada uno de los artículos que después suben al equipo de pintura para ser decorados antes de ser entregados a sus destinatarios finales.

Manuel Díaz es el ideólogo de todos los juguetes y elementos que elaboran. A él llega el encargo y le da forma. «Los centros de día nos hacen llegar sus necesidades y nosotros en base a eso ideamos unos juegos u otros», explica Díaz. Así, de sus manos y de las de Miguel Ángel Díaz, Jesús Souto, Antonio García, Cayetano González y Juan Manuel Fernández han salido puzzles, calendarios, reposapiés, tres en raya y, el más reciente, un juego de la rana. «Para nosotros es un hobby que nos da la felicidad completa. Si a los usuarios de los centros de día les viene bien para sus terapias a nosotros aún mejor poder trabajar para ayudarles», afirma Miguel Ángel Díaz.

Todos ellos están jubilados y acuden los lunes y miércoles, dos horas cada día, a su taller en el Centro de Mayores para seguir colaborando. «Cuando te jubilas tienes mucho tiempo libre y qué mejor que emplearlo en ayudar a los demás», apuntó Juan Manuel Fernández.

La segunda pieza de esta cadena de voluntarios está formada por los pintores. En su caso emplean dos horas a la semana para dar color a las piezas de madera. «Te sientes mejor cuando colaboras. Además todo el trabajo compensa cuando ves las caras de las personas que los van a utilizar. El mejor recuerdo fue cuando entregamos los juguetes para el Sáhara», destaca Paquita Alonso.

En el voluntariado de pintura también colaboran Charo Fernández, Juan Cañamero, Joaquín Rodríguez y Mercedes Bousoño, todos ellos guiados por su profesora Paloma García.

«Con mi edad es todo un estímulo poder ayudar, además aprovechamos estos momentos para distraernos y charlar de todo», explica Charo Fernández. El último pedido fue recogido por el Centro de Día de Nava, que había encargado un tres en raya, un calendario y una rana.

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