«La red asistencial de salud mental no se ha desarrollado»

La psicóloga clínica María Eugenia Díez Fernández.
La psicóloga clínica María Eugenia Díez Fernández. / MARIETA

María Eugenia Díez, psicóloga clínica. Critica «cierta connivencia» con la industria farmacéutica que impide avanzar en los tratamientos

Cristina Del Río
CRISTINA DEL RÍOAvilés

Connivencia con la industria farmacéutica. María Eugenia Díez Fernández, psicóloga clínica en el Hospital Universitario Central de Asturias y profesora asociada de Ciencias de la Salud en la Universidad de Oviedo, lo repitió ayer varias veces aún a sabiendas de que podía levantar ampollas en un auditorio formado por profesionales de la salud mental, los que durante jueves y ayer viernes asistieron al 14 Simposio Nacional sobre Tratamiento Asertivo Comunitario en Salud Mental, celebrado en el Hospital Universitario San Agustín.

-Aparte de pesimista, su intervención ha sido crítica. ¿Están en peligro los derechos de los pacientes mentales?

-Hay una vulneración importante de muchos derechos. Entre otros, el de tomar decisiones, el consentimiento informado o el de elegir entre las distintas opciones terapéuticas. En otros ámbitos de la atención sanitaria se está avanzando mucho más y, sin embargo, en salud mental no.

-¿Entiendo, entonces, que hay uniformidad en los tratamientos?

-Son, fundamentalmente, psicofarmacológicos, cuando en las guías de práctica clínica señalan que los tratamientos deben combinarse con prácticas psicoterapéuticas.

-¿Por qué no se lleva a cabo?

-En trastornos como la depresión o la ansiedad, que son muy frecuentes, hay experiencias que señalan que los tratamientos psicoterapéuticos reglados son mucho más efectivos que los psicofarmacológicos. Sin embargo se mantiene el abordaje exclusivamente farmacológico, por lo que creo que hay cierta connivencia con la industria farmacéutica que impide introducir otro tipo de intervenciones. Es un problema y estamos muy lejos de otros países. En Inglaterra, por ejemplo, se reconocen y se introducen tratamientos psicoterapéuticos en trastornos muy prevalentes. Y, por supuesto, en enfermedades más graves como esquizofrenia o trastornos psicóticos, donde sí que es importante la farmacología, pero donde también hay que introducir tratamientos complementarios psicosociales y psicoterapéuticos.

-¿Qué papel juegan las familias?

-Deberíamos tener más relación con ellas, que están demasiado excluidas de la atención sanitaria. Es fundamental. Lo que ocurre ahora es que, muchas veces, las personas que contactan con los servicios de salud mental, como no tienen consciencia de cuáles son sus niveles de trastorno, dejan de acudir y son las familias las que tienen que buscar ayuda. Pero muchas veces no se les escucha como debería de hacerse en base a esa idea de que el paciente no está incapacitado y, por tanto, puede tomar sus propias decisiones. A eso yo lo llamo abandono. Hay que implicar más a las familias, que estén atendidas y fomentar intervenciones familiares.

-¿La configuración autonómica del sistema de salud mental es flexible para ofrecer soluciones?

-El tema de la salud mental es muy complejo. Tenemos una prevalencia importante de trastornos de todo tipo y una morbilidad importante que requieren cambios sustanciales en su atención. Nuestra red autonómica básica, que se creó en los ochenta, está basada en los centros de salud mental, hospitales de día y unidades de hospitalización. No se ha desarrollado. Es fundamental introducir nuevos enfoques, programas, intervenciones y más especialización también por parte de los profesionales.

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