Avilés fabrica el criostato del primer reactor de fusión nuclear

Una vez montado, la pieza se desambala con sumo cuidado. / PATRICIA BREGÓN

La empresa trabaja en el desmontaje de la pieza de acero de 270 toneladas de peso y quince metros de altura que trasladará a Japón

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

Hace cuatro años, el departamento de ingeniería de Asturfeito recibió un modelo en tres dimensiones de un criostato, las indicaciones técnicas que debería cumplir y el reto de construirlo en cuatro años. Un reto mayúsculo porque, como explica Ricardo Rodríguez Ojeda, director comercial de Asturfeito, «es el primer reactor de fusión nuclear de escala industrial, todo lo que se ha trabajado hasta ahora son prototipos a laboratorio».

Desde ese momento, Asturfeito comenzó una tarea que este mes se ha culminado con éxito. Una delegación desplazada expresamente hasta Avilés ha verificado que la estructura, con una altura de quince metros y un peso de 270 toneladas, cumple todas las especificaciones requeridas. Una vez recibido el visto bueno, han comenzando las tareas de desmontaje de los doce segmentos que forman la pieza y su embalaje para trasladar la estructura hasta Naka, Japón. Preparar el traslado requerirá tres meses de trabajo. Allí permanecerá un año almacenado (debido al retraso acumulado en la construcción del JT-60SA) hasta que la división de ingeniería de Toshiba comience las tareas para su ensamblaje.

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Será el punto final de una larga historia que comenzó con numerosas horas de reunión y trabajo para diseñar el criostato. Prácticamente desde el inicio del uso de la energía atómica para producir energía se vaticinó que la fusión era el sistema del futuro en un presente nuclear basado en la fisión del átomo. El aprovechamiento energético por la ruptura del átomo ofrece problemas como la basura radioactiva que, con la tecnología de la fusión, no se generan. Sin embargo, hasta la fecha no se ha logrado un aprovechamiento industrial de la fusión. La investigación en este campo se ha acelerado en los últimos años y Japón lidera un proyecto internacional para construir el primer reactor de fusión, para lo que se han destinado unos 350 millones de euros. En este proceso, Asturfeito logró el contrato para la construcción del cuerpo del criostato.

Se trata de una estructura de acero de 270 toneladas de peso, con una altura de quince metros y un diámetro de 13,5 metros. Debe asegurar el vacío absoluto y evitar las cargas térmicas al plasma que se encuentra en su interior, con la capacidad de resistir las sobrepresiones internas en situaciones críticas. Así escrito parece sencillo de lograr, sin embargo la realidad es mucho más complicada, comenzando porque nunca se había hecho una estructura similar. El gran reto de Asturfeito era construir el primer criostato industrial.

Planificación en equipo

De ahí los cuatro años de trabajo donde la planificación en equipo ha sido una de las claves, según destaca Ricardo González Ojeda. El equipo de ingeniería trabajó de manera estrecha con los técnicos encargados de la construcción. «Hablamos de un mecanizado de grandes dimensiones y una soldadura muy compleja. Realizarlo no es sencillo. De ahí que los ingenieros consultasen con frecuencia con los técnicos para comprobar que las soluciones diseñadas eran las adecuadas», explica Ojeda. Con todo, el reto de un proyecto de esta magnitud obligó a impulsar proyectos de I+D para detalles concretos de la construcción. «Ha sido un proyecto único, sin margen de error», destaca Ojeda. Se ha tenido en cuenta todo lo que podía influir en la estructura. Desde las diferencias entre la temperatura ambiente cuando se soldaban las piezas a la elaboración de un manual para su ensamblaje; desde el traslado por barco al tiempo de almacenamiento en Japón; desde las características de la tapa que construye otro fabricante a jaulas específicas para el transporte de las piezas... Un esfuerzo «inmenso», pero obligado para hacer posible la energía limpia del futuro.

El impacto de la construcción del criostato del JT-60SA en la economía local y asturiana ha ido mucho más allá del contrato logrado por Asturfeito y de las cincuenta personas que han trabajado en él a lo largo de estos cuatro años. En este tiempo, los responsables japoneses han realizado un estrecho seguimiento de los trabajos, con visitas periódicas a las instalaciones. «Prácticamente todos los meses atendíamos alguna visita», señala Ricardo Rodríguez Ojeda, director comercial de Asturfeito.

La participación del CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas) del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad en el proyecto de reactor de fusión hizo posible que la empresa avilesina lograse la licitación. Por esa razón, el CIEMAT se preocupaba estrechamente por la marcha del proyecto. El ensamblaje de todas las piezas y la comprobación de que se atendía todas las especificaciones fijadas representó el último gran examen.

Propuesta de licitaciones

Dentro de este seguimiento, habitual en los proyectos de estas características, en 2016 Avilés acogió el encuentro semestral con la que Europa y Japón realizan un seguimiento de la marcha del reactor de fusión. Como cabe esperar, una iniciativa de estas características ha generado una gran expectación en los ambientes científicos e industriales relacionados con las energías limpias. Ello ha supuesto una importante promoción para Asturfeito. No es la primera vez que esto sucede. En 2013, otra empresa avilesina, Idesa, logró el contrato para la construcción de las bases del criostato. En el desarrollo de ese proyecto, contó con la colaboración de Asturfeito. La iniciativa permitió que la segunda entrase en convocatorias del CIEMAT, como con la que logró el criostato. Ahora, se mantiene el efecto.

«A raíz de este contrato estamos recibiendo invitaciones para participar en licitaciones a las que antes no nos llamaban», asegura el director comercial de Asturfeito. Las publicaciones especializadas han seguido al minuto este proyecto, contribuyendo a que la compañía avilesina sea conocido. Aunque la parte importante del trabajo fue asumido por Asturfeito, en algunas fases se ha recurrido a empresas externas, bien por el alto grado especialización que se necesitaba o por ofertar servicios de los que carece.

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