Aterrizaje bajo una lluvia de ilusión

A pesar del inicio de la lluvia a la llegada de Sus Majestades, niños y adultos se abalanzaron sobre ellos para saludarlos ayer a pie de pista de aterrizaje. / FOTOS: MARIETA
A pesar del inicio de la lluvia a la llegada de Sus Majestades, niños y adultos se abalanzaron sobre ellos para saludarlos ayer a pie de pista de aterrizaje. / FOTOS: MARIETA

Melchor, Gaspar y Baltasar Los niños reciben en familia a los Reyes de Oriente en el Aeropuerto | «Da gusto venir en avión, no como antes que los viajes se hacían eternos. Venimos cargados de regalos y de carbón asturiano», anunciaron

S. GONZÁLEZ SANTIAGO DEL MONTE.

En un vuelo Iberia, los tres Reyes Magos aterrizaron ayer en el Aeropuerto de Asturias. Aunque la lluvia hizo acto de presencia para recibirlos, la ilusión de los cientos de niños que les esperaban junto a sus familias en la terminal pudo más. Entre gritos, aplausos y muchas sonrisas, Melchor, Gaspar y Baltasar bajaron las escaleras del avión. El viaje desde Oriente se les hizo «corto y muy cómodo» a bordo del avión 'Cueva de Nerja' de Iberia.

Fueron recibidos en primera instancia por las autoridades locales representadas por la alcaldesa, Yasmina Triguero, y por el concejal de Festejos, Roberto Santiago Saiz. Inmediatamente se acercaron a las vallas tras las que se encontraban las familias. «Fue un viaje muy bueno, da gusto venir en avión, no como antes que los viajes se hacen eternos. Venimos cargados de regalos pero también traemos un poco de carbón asturiano para recordar a los niños que tienen que portarse bien», decía Gaspar nada más bajar la escalera del avión.

Aunque a pie de pista había un poco menos de gente que en años anteriores por el mal tiempo, la efusividad con la que se encontraron los tres Reyes les sorprendió. «Gracias por venir hasta aquí con el frío que hace, nosotros venimos de un sitio donde hace mucho más calor», les confesaba Gaspar a los pequeños que aprovecharon la ocasión para darles la mano o entregarles las últimas cartas con sus deseos. «Las tendremos en cuenta porque traemos el avión lleno de sorpresas», se encargaron de confirmarles sus majestades.

Melchor fue el primero en encabezar la comitiva. Cercano y con muy buen humor habló con casi todos los niños que le esperaban y aunque tomó nota de todas peticiones les dejó claro que «en el avión también hay carbón porque algunos tienen que darse cuenta de que hay que portarse bien durante todo el año».

Gaspar en cambio quiso dejarles claro que, aunque es una época en la que todas las ilusiones y peticiones tiene cabida, «son muchos niños a los que hay que llevar regalos, tiene que haber para todos y hay que repartir». Mientras que Baltasar afirmaba estar «muy contento» con la experiencia. Tras una paseillo por la pista de aterrizaje accedieron a la terminal, donde repartieron cientos de caramelos a los pequeños y también a algún adulto que confesó tener «la misma ilusión que los niños».

Cabalgata

Tras el recibimiento en el Aeropuerto los tres Reyes Magos se dirigieron a la residencia de mayores Palacio del Villar de Piedras Blancas. Allí visitaron a todos los residentes, que a pesar de tener una larga experiencia vital no dudaron en mostrarles su máximo cariño y cercanía a Melchor, Gaspar y Baltasar.

Después, sin demorarse se reunieron con sus respectivos séquitos para participar en la Cabalgata, que partió del polideportivo de Piedras Blancas. Recorrió todo el centro, donde decenas de niños y sus familias les esperaban ansiosos no solo por verles sino por recoger los caramelos con los que les agasajaron. La comitiva real se bajó de las carrozas frente al Ayuntamiento de Castrillón. Allí disfrutaron de un espectáculo de baile y luces antes de entrar a la carpa de la plaza de Europa para encontrarse con los niños allí presentes con quienes se hicieron fotografías.

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