Avilés conquista Dinamarca

Borja Martínez, Luis González y Cecilia Vázquez, en la sede de Exerp en Copenhague.
Borja Martínez, Luis González y Cecilia Vázquez, en la sede de Exerp en Copenhague. / LVA

Luis González, Cecilia Vázquez y Borja Martínez coinciden en la misma empresa informática de Copenhague

M. PICHEL AVILÉS.

Dejarlo todo y emprender una nueva vida a partir de una propuesta laboral. Abrir horizontes, agrandar perspectivas, conocer un nuevo país, de esos que encabezan un año tras otro los índices planetarios de desarrollo humano. Pasar página de trabajos estables y empezar otra vez. Eso es lo que han hecho tres avilesinos, Luis González, Cecilia Vázquez y Borja Martínez, que han cambiado su ciudad de nacimiento por Copenhague, la capital de Dinamarca, en donde han encontrado su lugar en una multinacional de la informática en la que desarrollan aplicaciones de software para empresas de fitness. Aires distintos, desde el norte de España al norte de Europa.

«Tanto Luis como yo teníamos buenos trabajos, una situación estable; difícil de comprender para la gente que nos rodeaba», revela Cecilia sobre su decisión. Ella y Luis (36 y 35 años, respectivamente) forman un matrimonio, con dos hijos de cuatro y cinco años. Fueron los primeros en emprender la aventura, soltar amarras con la 'tierrina' y encaminarse hacia Dinamarca, hace dos años y medio. Borja, más joven (31), se les ha unido este 2017.

«Cuando vivíamos en Avilés empezamos a valorar la opción de movernos al extranjero. Inicialmente en Suiza, un país que conocíamos, pero me contactaron por Linkedin y fue un 'match' muy rápido, en tres semanas desde el primer contacto estaba en Copenhague firmando el contrato», repasa Luis, Ingeniero Informático hoy en Exerp. Allí se fue toda la familia, y Cecilia, Secretaria de Dirección, también forma parte de la plantilla, desde hace cinco meses, en el Departamento de Administración. Borja, Ingeniero de Telecomunicaciones, es el recién incorporado, gracias a que «Luis contactó conmigo por Linkedin, proponiéndome esta posición». Ellos lo acogieron en su casa hasta que encontró un piso propio.

Luis y Cecilia llegaron primero y acogieron a Borja, con el que habían contactado a través de internet

Mientras completaban sus estudios no se plantearon la posibilidad de poner en marcha su vida laboral fuera de Asturias, o de España, aunque, reconoce Cecilia, «vivir fuera siempre ha estado en mi mente». Juntos decidieron cambiar, «por dos motivos principales, desarrollar la familia en un entorno internacional y continuar la carrera profesional con nuevos retos», confirma Luis. Como un reto también se lo planteó Borja: «Tras seis años trabajando en Avilés sentía que mi carrera se estancaba, y cuando la oportunidad llamó a mi puerta, no dudé en intentarlo».

Entorno multicultural

En la empresa conviven sesenta empleados de diez nacionalidades. La lengua franca es el inglés. «Todo el mundo lo habla y trabajamos en inglés», destaca Cecilia. «Aquí todo el mundo lo habla, por lo que de momento no he encontrado barreras idiomáticas», corrobora Borja. Los adelantan los pequeños de Cecilia y Luis, que «hablan inglés perfectamente». Los papás, que esperan quedarse muchos años en Dinamarca, estudian el idioma nativo, «no es imprescindible, pero sí necesario si de verdad busca una integración cultural», admite Luis.

Consideran a los daneses como «más cerrados» que los asturianos, «pero una vez que estableces conversación o relación son muy cordiales», indica Luis. «Son muy educados y cívicos», en palabras de Borja, que apostilla Cecilia: «Son muy, muy independientes».

Las visitas y las llamadas son constantes en un tiempo en el que las distancias son cada vez más cortas. Aunque reconocen que echan de menos Asturias, la familia y los amigos, «cenar en la Tataguya, unas cervecitas en el Llagarón», dice Luis; «Fran y Ana en el Caudal, la pescadería, la carnicería», enumera Cecilia; o «salir a tomar algo un viernes y que te den las dos de la mañana arreglando el mundo y riéndote en una terraza». De momento, seguirán allí, llenarán de comida las maletas, y disfrutarán del tiempo danés, más seco, y «mucho más frío».

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