Avilés estrena programa de desintoxicación ante el aumento del consumo de cannabis

Un grupo de usuarios en una de las sesiones organizadas por Amigos contra la Droga en Piqueros. / MARIETA
Un grupo de usuarios en una de las sesiones organizadas por Amigos contra la Droga en Piqueros. / MARIETA

Amigos contra la Droga actuará este curso sobre una treintena de jóvenes adictos, la mayoría de ellos en riesgo de exclusión social

RUTH ARIAS AVILÉS.

Ya no son los tiempos de la heroína y tampoco los de la cocaína. Ahora, la droga principal para muchos de los consumidores de estupefacientes no es otra que el cannabis, quizás la que más fácil se encuentra y sobre la que apenas existe una percepción de peligro. Por eso, la asociación Amigos contra la Droga de Avilés ha estrenado este curso un nuevo programa destinado a jóvenes adictos a esta sustancia. Allí, en el centro del colectivo en Piqueros de Abajo, está previsto que se puedan tratar hasta una treintena de personas a lo largo del próximo año.

«El programa surgió porque hablando con el jefe del Plan de Drogas vimos que en las nuevas admisiones a tratamiento estaban aumentando mucho aquellos que tenían el cannabis como droga principal», señala la psicóloga de la asociación, Ana Menéndez. La adicción a esta sustancia llevaba tratándose en el centro avilesino ya desde hace muchos años, pero su consumo siempre había sido secundario con respecto al de otras drogas. Ahora lo que se busca es llevar a cabo un tratamiento específico para los problemas derivados de un excesivo consumo de cannabis.

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En este nuevo programa que se pone en marcha colaboran dos empresas, la Fundación La Caixa y EdP, que aportan tanto material para las actividades como los imprescindibles monitores para los distintos talleres que se lleven a cabo.

A lo largo de los próximos meses se realizarán actividades educativas y se trabajarán algunos aspectos fundamentales como la prevención de recaídas o el autocontrol de las emociones. Todo esto será reforzado con el trabajo de hábitos saludables en grupo, y psicoeducación sobre los efectos de las drogas. «Haremos también grupos para abordar los valores, porque en general, los jóvenes que llegan a nosotros tienen muchos problemas sociales», explica Menéndez.

La mayoría de los jóvenes que acceden a este nuevo programa está en el paro, e incluso en la marginalidad. Muchos ni siquiera han completado los estudios básicos, y aquí se les ofrece una puerta para completar su formación. Empiezan el programa rondando la treintena, pero muchos llevan consumiendo drogas «desde los doce o catorce años». En este retrato encajan jóvenes que solo consumen cannabis, pero lo más habitual es que consuman otras drogas más fuertes los fines de semana. «Están en riesgo de desarrollar nuevas adicciones», señala la psicóloga.

Sin percepción de riesgo

Uno de los problemas principales del cannabis es que existe una falta de percepción del riesgo. «Perciben muchas veces más riesgo en el tabaco que el cannabis, y eso que los fuman mezclados, y toda la polémica con la legalización de la marihuana no ha ayudado para nada a esta gente», lamenta Menéndez. A todo esto se suma que ahora se consumen «plantas modificadas genéticamente, mucho más potentes y peligrosas», comenta.

El programa se ha diseñado para treinta personas, aunque no está previsto que todas acudan al centro de forma simultánea. Se trabaja sobre la base de que, como mucho, puedan coincidir una quincena, ya que los usuarios irán entrando y saliendo del programa según sea su evolución. El plan pasa por desarrollar en una primera fase un trabajo intensivo en el centro de día para luego, cuando el estado de cada usuario lo permita, pasar a una segunda fase ambulatoria, en la que se mantendría un control y se llevaría acabo acciones, pero más integradas en la vida cotidiana de los participantes.

El objetivo, además de deshabituarles del cannabis, pasa también por evitar que caigan en el consumo de otras sustancias y sean capaces de integrarse socialmente. La intención es darle continuidad en el tiempo, «pero para ello necesitamos apoyos económicos», pide la psicóloga de Amigos contra la Droga.

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