«Avilés se ha incorporado a la tendencia del sobreenvejecimiento de España y Europa»

Arsenio Valbuena, ayer en la calle de La Cámara. / PATRICIA BREGÓN
Arsenio Valbuena, ayer en la calle de La Cámara. / PATRICIA BREGÓN

Arsenio Valbuena, sociólogo: «La reactivación económica es la vía principal para atraer población, pero la ciudad debe fijar a las personas que llegan para trabajar»

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

Sociólogo y director gerente de Pragma Sociología Aplicada, Arsenio Valbuena mira con interés la evolución de la población avilesina. Las señales de envejecimiento que LA VOZ ha publicado esta semana motivan esta entrevista sobre el reto demográfico.

-Esta semana hemos publicado diferentes noticias sobre el envejecimiento en Avilés. ¿Cómo debemos analizarlas?

-Simplemente significa la plena incorporación de Avilés a la tendencia asturiana, que está dentro de la corriente principal de España y Europa. Avilés había sido una excepción por la fuerte inmigración de parejas en edad de reproducción en los años 50 y 60. Llegó a ser la capital de la juventud y eso retrasó que se notasen los efectos del sobreenvejecimiento. Incluso hemos observado una más sensible influencia de la reducción drástica de la tasa de nacimientos. Pero los datos nos ponen en línea con Gijón y Oviedo.

-¿El problema demográfico es el gran reto de Asturias?

-Es uno de los grandes retos. De hecho, aunque sea a nivel de pose, los políticos lo dicen así, aunque solo sea por las ventajas que pueden conseguir para lograr más recursos en la financiación territorial, por ejemplo. Creo que están más interesados en esas variables que en los problemas de fondo. Y la cuestión demográfica en Europa, y Avilés es plenamente homologable a cualquier ciudad europea, es un problema de fondo. Habría que tratarlo con mentalidad de Estado y eso es algo de lo que carecen los políticos españoles y asturianos: visión de Estado y profundidad para captar el fenómeno demográfico en su acción política.

-¿Pero desde la política se puede llegar a intervenir?

-Puedes intervenir antes de que estalle un problema, cuando nos explotan en las manos o cuando ha pasado, intentando paliar las consecuencias. Intervenir en la tendencia demográfica desde la política es dificilísimo.

-¿Tiramos la toalla?

-No. Los políticos pueden intervenir cuando estalla el problema, que es la situación actual. Adoptar medidas de urgencia y adaptarse para los cambios que se deberán adoptar para adaptarse a la realidad.

-¿Y qué momentos vivimos?

-En plena explosión. Si analizamos la composición por edades de los grupos sociales vemos un enorme peso de los mayores 65 años. En una explicación clásica se liga este grupo a las pensiones y al trabajo, explicando su influencia política al ser un colectivo unido por una causa común. Por otro lado, vemos la franja de población joven muy estrecha y con la obligación económica de sostener a esa bola de pensionistas. Eso nos lleva a que hablemos del problema de las pensiones o del gasto de sanidad. Son problemas enormes. Los estallidos sociales, incluso los que son revolucionarios, duran veinte años. Más o menos estamos en el primer tercio del estallido social. El tema ya se nos ha ido desde las mano.

-¿Y se puede intervenir desde el ámbito local?

-Repasemos algunas de las consecuencias del envejecimiento. Obliga a repensar el urbanismo, no solo desde la femenización o la discapacidad, también desde el envejecimiento; los servicios sociales y culturales deben orientarse hacia los mayores y la población mayor está abocada hacia las residencias. Claro que se pueden hacer cosas desde el ámbito local. De hecho, yo diría que está todo por hacer.

-¿En qué sentido?

-Nuestras ciudades tienen un trasfondo histórico, pero su funcionalidad es de los años sesenta. Estamos en otra época por la composición de la población. Estamos en la época de jubilados y nuestras ciudades no tienen nada que ver con ellos. Se habla del paseo de la ría de Avilés como un gran descubrimiento, pero es que la ciudad debería ser un gran paseo para los jubilados. Pero la ciudad, sin embargo, está pensada para escolares.

-¿Y por dónde pueden ir las soluciones?

-Hay que estudiar temas de movilidad y de habitabilidad de las viviendas. Porque vemos que en los lugares sin ascensor, los pisos terceros, cuartos o quintos sin ascensor se despueblan de mayores y solo acceden inmigrantes con pocos recursos y muy pocos jóvenes que tratan de independizarse. Son temas que se deben abordar desde el ámbito local.

-Avilés apuesta por atraer nuevas empresas, especialmente tecnológicas, para fijar nueva población. ¿Es una opción viable o los resultados se ven a largo plazo?

-La reactivación económica es una vía principal, pero al ir acompañada de una mejora de las comunicaciones hace que la gente pueda trabajar en Avilés y elija no vivir en Avilés para vivir en una ciudad con mayores atractivos. Y, desde luego, Gijón y Oviedo brillan con mucho más atractivo que Avilés.

-O sea, obliga a una visión amplia de la política.

-Eso es. Una reactivación industrial no debes hacerla sólo fijándote en los aspectos económicos. ¿Crees que los dos mil empleados de CSC viven todos en Avilés? Me gustaría averiguar si somos capaces de fijar a la población que traemos a trabajar. Y creo que no. Avilés sigue teniendo un déficit en ese campo. Digámoslo así: al resto de los asturianos no les ilusiona vivir en Avilés, pero sí en Gijón o en Oviedo. Todavía te encuentras a gente de Gijón u Oviedo que te dicen que vienen poquísimo a Avilés. No es un sitio que atraiga para vivir de una forma clara.

-¿Y qué hacer para fomentar la natalidad, la otra vía de rejuvenecimiento?

-Podría convertirse en una política de Estado. No tenemos que asustarnos de que el Estado tenga políticas demográficas. Podría estar interesado en fomentar los nacimientos. Pero el Estado, ¿en qué está interesado realmente? Hay dos grandes fuerzas en contra de las políticas demográficas que son las políticas feministas y de exclusión del viejo, que es lo que viene haciendo.

-¿A qué se refiere?

-Las políticas feministas de favorecer la plena igualdad de la mujer implican la legalización del aborto, que es una medida antidemográfica total, porque nos priva de nacimientos.

-¿Y la exclusión de los mayores?

-La longevidad y el incremento de la dependencia genera unos gastos por una población que cada vez tendrá menos recursos para su atención y que afronta los últimos años de su vida sin ilusiones. Es posible que la insistencia en el debate de eutanasia tenga que ver con ello.

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