«Avilés es un lugar especial para mí y donde se ha cuidado mucho el teatro»

La actriz Lola Herrera, en su casa de Madrid. /ALBERTO FERRERAS
La actriz Lola Herrera, en su casa de Madrid. / ALBERTO FERRERAS

'Diálogos desde la escena' regresa el martes a las 20.15 al Palacio Valdés con la actriz Lola Herrera y el director de escena José Carlos Plaza

EVA FANJUL AVILÉS.

Incombustible a sus 82 años y llena de vitalidad, sabiduría y talento, Lola Herrera pisará de nuevo las tablas del Palacio Valdés el próximo el martes, 5 de diciembre, a las 20.15 horas. En esta ocasión, la gran actriz vallisoletana no representará una obra teatral, sino que, junto al director de escena José Carlos Plaza, protagonizará una nueva sesión del ciclo 'Diálogos desde la escena. El teatro en España en los últimos 25 años' que conmemora la reapertura hace un cuarto de siglo del teatro avilesino. La charla estará moderada por el crítico teatral Alberto Piquero.

-¿Cómo se siente participando en el aniversario del Palacio Valdés?

-Me parece estupendo volver a Avilés para celebrar los 25 años del teatro Palacio Valdés. Es un lugar muy especial para mí y además un espacio donde durante este tiempo se ha cuidado mucho del teatro. Por tanto, siento mucha ilusión, mucha.

- ¿Tiene algún recuerdo especial de sus numerosas estancias en Avilés?

-Pues sí. Yo tengo familia en Avilés y tristemente, hace un año y pico que se ha muerto ahí un primo queridísimo, hijo de un hermano de mi madre que vivía en Avilés. Pero, a parte de la familia, tengo un recuerdo imborrable. Fue antes de remozar el teatro, a principios de los años sesenta, estaba con la compañía de Vicente Parra, en pleno descubrimiento de Vicente que acababa de hacer 'Alfonso XII'. Pasamos dos o tres días en Avilés estupendos, y siempre recuerdo un café al lado del teatro y las conversaciones que mantuvimos allí con un periodista llamado Pipo sobre lo que pasaba en el teatro, recuerdo haberme reído mucho en aquellas noches que pasamos tomándonos unas copas, lo recuerdo como si fuera ahora mismo, fíjate, porque fue un momento muy agradable, cuando vuelva a Avilés a ver si lo localizo.

-Viene a hablar de teatro, ¿en qué estado lo ve usted ahora?

-Hay de todo, pero lo importante es que hay muchos sitios en los que en estos tres años terribles se han venido abajo muchas programaciones y muchas compañías. El teatro siempre ha tenido subidas y bajadas porque los que han tenido que preocuparse de esta parte de la cultura no lo han hecho, y las bajadas son sonoras, son tremendas. Todos los que estamos aquí intentamos mantenerlo y dar lo mejor de nosotros

-Usted continúa con su obra 'La velocidad del otoño'. En ella se hace una reflexión crítica el tratamiento que se da a los mayores en nuestra sociedad.

-No existe el valor de la edad. Vivimos en una sociedad en la que el referente de la vejez no es que esté escondido, es que no existimos. La gente mayor pasa a ser transparente y solo cuenta para que en los telediarios se diga que ha subido la pensión, una cifra que no sé cómo no les da vergüenza decirlo porque absolutamente ridícula. Cuando hay pensiones que no les da a la gente para vivir el que subas tres euros al año la pensión, ya me contarás.

-¿Por qué cree usted que ocurre esto?

-El ostracismo de la gente mayor empieza en las casas con el mayor amor del mundo de los que tienes alrededor que, de alguna manera, pasan a manejar tu vida o lo intentan por lo menos, diciéndote lo que debes y no debes hacer. Eso es una cosa que yo creo es dejar sin libertad a la gente que se ha ganado el derecho a decidir lo que quiere y como quiera. Si quiere vivir en soledad pues es su derecho, como si quiere irse a una residencia, aunque yo pongo en cuarentena la decisión voluntaria de muchos mayores a dejar su casa, su vida e irse a una residencia.

-¿Qué proyectos tiene por delante?

-Estoy centrada en 'La velocidad del otoño' hasta febrero que terminamos. Después, a partir de abril voy a darme una vuelta por toda España con 'Cinco horas con Mario'. Después de haberlo hecho en Madrid con motivo del cincuenta Aniversario de la novela, descubrimos que, yo tenía un pudor infinito, porque yo me veía muy mayor para hacer el papel de la Menchu. Así que confeccionamos una Menchu, es el personaje de Delibes, pero cambiada por dentro, y nos salió una cosa maravillosa que gustó muchísimo y abarrotó el teatro todos los días. La verdad, es queme llenó de placer poder pasearme desde mi edad por el personaje. Y es que, verdaderamente, me sorprende siempre este personaje, cada vez que me encuentro con él encuentro cosas muy distintas que hacer y en una visión desde ángulos muy distintos. Estoy muy contenta.

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