Avilés mejorará las cláusulas sociales en los contratos gracias a un proyecto europeo

Los representantes del Atlantic Social Lab, en una mesa de trabajo en el Ayuntamiento.
Los representantes del Atlantic Social Lab, en una mesa de trabajo en el Ayuntamiento. / PATRICIA BREGÓN

El programa Atlantic Social Lab, liderado por Avilés, reunió ayer por primera vez a todos sus socios para activar los grupos de trabajo

M. PICHEL AVILÉS.

Durante los próximos dos años Avilés liderará el proyecto europeo Atlantic Social Lab, destinado a mejorar la forma en que se utilizan los recursos económicos destinados a los servicios sociales. Ayer tuvo lugar en el Ayuntamiento la primera reunión física de los representantes de los países del arco atlántico participantes. Los primeros pasos de un programa que, según explicó la alcaldesa, Mariví Monteserín, permitirá, entre otras cuestiones, mejorar la aplicación de las Cláusulas Sociales, un modelo en el que Avilés ha sido pionero en España.

«Avilés tiene una ventaja, y es que parte con un trabajo hecho», destacaba Monteserín, al hilo de la puesta en marcha, allá por el 2009, de las cláusulas sociales en los modelos de contratación pública del concejo. Así, el desarrollo del programa de actuación que plantea el Atlantic Social Lab, que cuenta con 1,6 millones de euros de presupuesto, se lanza con esa premisa estratégica, de la evaluación de lo que ya se ha venido haciendo en la ciudad.

«Tenemos que ser capaces de hacer llegar a todas las personas vulnerables los servicios y prestaciones que ponemos a su disposición», decía la alcaldesa, y una de las misiones que se trazan en el programa es evaluar el por qué cuesta llegar a los ciudadanos en exclusión o en riesgo de exclusión, en materia laboral, pero también cultural.

Dos líneas de trabajo

Sus socios en esta ambiciosa aventura son ciudades y entidades de Portugal, Francia, Reino Unido, Irlanda y también España (Santiago de Compostela). Es una mirada al mundo, a cumplir los objetivos del milenio, en igualdad, en sostenibilidad, como destacaba Monteserín. Desde dos líneas de trabajo, la mencionada de mejorar el acceso a las personas más vulnerables a las prestaciones a las que tienen derecho y, por otro lado, combatir la precarización del trabajo y mejorar la inserción laboral de estos mismos colectivos. Así, el programa buscará estrategias desde la colaboración entre las entidades públicas y la empresa privada.

Dentro las acciones del plan de trabajo, desde Avilés se elaborará un mapa de recursos, que clarifique todas las herramientas sociales, de cohesión, de que disponen las administraciones al servicio de los más vulnerables. También revisará, para adecuarlas a la última normativa europea, las cláusulas sociales, y avanzar en la contratación pública responsable. Y finalmente, se creará un observatorio de innovación social europeo, a través del que se asesore sobre las nuevas estrategias, o las mejoras de las actuales, que se utilicen en las políticas sociales, destinado no solo a los países del arco atlántico, sino a toda Europa.

Contará Avilés con el apoyo de todos los participantes en el programa, y el asesoramiento de las universidades de Glasgow y Coimbra. Precisamente desde esta última, Hugo Pinto explicaba el papel de la entidad educativa: «Será ayudar a los compañeros para encontrar nuevas metodologías en la innovación social. Tenemos mucho que aprender, pero la gran ventaja es que lo haremos desde el aprendizaje colectivo». Subrayaba, como también lo hacía Thierry Ambrosini, de Pau, en Francia, que de este programa saldrán «acciones concretas destinadas a resolver los problemas de los ciudadanos».

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