Avilés permitirá instalar oficinas en alturas superiores a las viviendas

Inmuebles en la calle Rui Pérez, en la que conviven viviendas y oficinas. / J. PRIETO

La normativa actual impide que los negocios convivan con casas particulares incluso en la misma planta, pero ahora podrá haber un uso administrativo

RUTH ARIAS AVILÉS.

Encontrar un negocio instalado en un entresuelo o en una primera planta de un edificio de viviendas es algo más que habitual, no solo en Avilés, sino en cualquier lugar de España. Sin embargo, es difícil que uno suba más allá del primer piso salvo que vaya a hacer una visita particular. La actual normativa municipal no permite la instalación de empresas en plantas más altas, salvo que el resto de puertas de ese piso y las inferiores estén también destinadas a usos empresariales. Pero esta situación tiene los días contados.

El próximo Pleno municipal, que se celebrará el jueves de la semana que viene, debatirá una modificación del Plan General de Ordenación para cambiar esta situación y dar más facilidades a los empresarios. Eso sí, la intención del Ayuntamiento es la no permitir que esas compañías sean de gran tamaño para que no haya demasiado trasiego que moleste a los vecinos del inmueble.

La norma actual solo permitía actividades profesionales que convivieran el altura con viviendas en un caso, que se tratara de un despacho profesional ligado a una residencia particular. Esto era muy habitual en el caso de profesionales liberales, caso de abogados o médicos, por citar dos ejemplos. Ahora, la modificación del plan se fijará en los metros cuadrados para establecer su límite y, de esta forma, las oficinas que se sitúen al nivel de las viviendas o por encima, no podrán exceder de los cien metros cuadrados.

Se permitirán la actividad administrativa en locales de menos de cien metros cuadrados La medida podría beneficiar sobre todo a los inmuebles del casco histórico

«La idea es la misma, y es que las actividades que generan mucho movimiento no convivan con vecinos», señala el concejal de Urbanismo, Luis Huerga. La diferencia es que ahora, en lugar de ligar la actividad profesional a una vivienda, una situación que permitía un cierto «trampeo», el límite ahora se establece por el tamaño de la propiedad. De esta forma se garantiza que en los pisos altos no habrá grandes oficinas, salvo en el caso de que el edificio se destine íntegramente o, al menos, en su mayor parte, a negocios y no tenga un uso residencial.

El casco antiguo

Este cambio era una vieja reclamación del sector empresarial y, sobre todo, de los autónomos, que ganan en libertad a la hora de poder instalarse en una ubicación o en otra, lo que podría llegar a suponerles un ahorro económico. Al mismo tiempo, algunas voces venían reclamando también está medida para lograr revitalizar muchos inmuebles del casco antiguo y el centro de la ciudad, un enclave que resulta atractivo para las empresas, pero en el que había dificultades para encontrar ubicaciones.

Podría beneficiar, sobre todo, a determinados edificios semivacíos en los que, hasta ahora, el hecho de que las viviendas habitadas estuvieran en los pisos bajos limitaba las posibilidades de ocupar los altos. En muchos casos, esta situación solo ha servido para que los inmuebles, algunos de ellos históricos y catalogados, se hayan ido degradando por la falta de uso.

Sigue habiendo, no obstante, limitaciones, ya que no se permitirá cualquier tipo de actividad en estos edificios que son parcialmente residenciales. «Se busca que no suponga un trajín, pero sí actividades administrativas», señala Huerga. Las actividades profesionales que se desarrollen en estas alturas no podrán estar clasificadas dentro del Reglamento de actividades molestas, insalubres, nocivas o peligrosas. Se intenta que se trate de negocios «limpios» y que no sean locales abiertos al público general, sino que solo reciban visitas puntuales de clientes o proveedores.

Solo en el centro

La norma sirve para el centro de la ciudad, pero no así para las áreas residenciales, donde la regla seguirá siendo la misma que hasta ahora. En el caso de los despachos profesionales ubicados en una zona de la vivienda, se exige además que haya una sola entrada común tanto para su uso particular como para los clientes.

Tanto en el plan anterior como en el futuro, también se regula el uso de las viviendas unifamiliares, cuyo uso residencial también podrá convivir con el empresarial. En este caso seguirá permitiendo la instalación de actividades más diversas, incluyendo locales abiertos al público, sean de comercio o incluso de hostelería. La normativa seguirá exigiendo, eso sí, que estos usos empresariales estén «subordinados al de vivienda».

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