Avilés tendrá sus primeros parques caninos en La Magdalena y Valgranda

La parcela de La Magdalena se encuentra tras el pabellón, bajo el viaducto de la Variante. / LVA
La parcela de La Magdalena se encuentra tras el pabellón, bajo el viaducto de la Variante. / LVA

Ocuparán una superficie de 3.000 metros cuadrados, dispondrán de cierre, alumbrado, mobiliario y juegos, y se habilitarán este año

J. F. GALÁN AVILÉS.

Avilés tendrá dos parques para perros, en Valgranda y en La Magdalena, dos zonas alejadas del centro. Ambos dispondrán de cierre perimetral, iluminación, bancos, papeleras y juegos para los animales, que podrán estar sueltos en su interior. La inversión asciende a 38.000 euros y cuenta con la correspondiente partida en el borrador presupuestario que ha presentado el gobierno socialista, a la espera de que sea sometido a votación en Pleno.

El municipio se suma así a una creciente tendencia que cada vez siguen más ayuntamientos, algunos tan cercanos como Castrillón, Corvera y Pravia, que ya cuentan con sus propios parques caninos. Ambos se habilitarán en parcelas de propiedad municipal. El de Valgranda, de mil metros cuadrados, en la calle Margarita Nelken, de forma contigua a los nuevos huertos urbanos, y el de La Magdalena, de dos mil metros cuadrados, al inicio de la senda del río Magdalena, en las inmediaciones del Pabellón de Congresos y Exposiciones de La Magdalena. En un principio entrarán en servicio a lo largo del año.

La posibilidad de habilitar al menos un parque para perros en zonas más próximas al centro ya había sido descartada por el concejal de Mantenimiento y Servicios Urbanos, Miguel Ángel García Balbuena. «Dada la configuración de la ciudad no es fácil encontrar un lugar apropiado», dijo el pasado mes de octubre. Entonces también rechazó acotar un espacio en una zona verde urbana en base a que «consideramos que la existencia de perros sueltos es incompatible con los usos habituales de los parques en los que existen zonas de estancia, de esparcimiento, de práctica deportiva y de juegos infantiles y para mayores».

El Ayuntamiento descarta acotar espacios para perros en zonas verdes del casco urbano

La Ordenanza de Uso y Protección de Zonas Verdes de Avilés se refiere en su artículo veinte a la circulación de los perros por los parques y zonas ajardinadas. Señala que todos sin excepción deben ir atados con una correa de longitud máxima de dos metros y que solo podrán circular por las zonas de paseo, evitando causar molestias a terceros. También prohibe expresamente que se acerquen a los juegos infantiles, así como que penetren en las praderas de césped y en los macizos ajardinados, estanques o fuentes y que espanten a las palomas, pájaros y otras aves y animales.

La misma ordenanza indica que «solo excepcionalmente en zonas habilitadas y señalizadas se permitirá soltar (sin perder el debido control del animal) a aquellos perros que sean catalogados como razas domésticas de compañía, no potencialmente peligrosas», características que cumplirán los parques que está previsto construir en Valgranda y La Magdalena.

Los perros catalogados como potencialmente peligrosos han de circular por la vía pública con correa inferior a dos metros y bozal, además de las correspondiente identificaciones con microchip subcutáneo y pasaporte del animal. El propietario ha de contar con un seguro que cubra la responsabilidad civil derivada de la tenencia del animal por importe mínimo de 120.000 euros y obtener del Ayuntamiento licencia para la tenencia de perros potencialmente peligrosos. Además, no se puede sacar a pasar más de uno al mismo tiempo.

Bajo control

¿Y aquellos que no sean potencialmente peligrosos pueden circular sueltos por la vía pública? La normativa no lo menciona de forma expresa. Dice que deben ir «debidamente controlados» a la vez que establece sanciones para los infractores, un criterio subjetivo cuya interpretación casi siempre acaba en manos del agente. Por norma no escrita, solo se multan a aquellos que, por decirlo de alguna manera, 'molestan' o que por su complexión puedan parecer una amenaza.

Como medida ineludible los propietarios o quienes estén a cargo de un perro «impedirán que defequen en la vía pública y en general en cualquier zona de tránsito de peatones, muy especialmente en zonas de juegos infantiles y otras frecuentadas por los niños», a la vez que vigilarán «que realicen sus deposiciones fuera de los recintos de parques y jardines y en lugares adecuados».

Las quejas vecinales por la presencia de perros sueltos aparentemente ajenos al control de su propietarios y sobre todo por la proliferación de excrementos en la vía pública llevó a la Policía Local a realizar a lo largo de octubre y noviembre del año pasado una campaña informativa sobre las condiciones de uso de parques y zonas verdes recogidas en la ordenanza municipal.

Hasta esa fecha se había denunciado a doce propietarios por no recoger sus deposiciones y a 71 de razas potencialmente peligrosas por incumplir alguna de las obligaciones sobre tenencia, protección y derechos de los animales, entre ellas carecer de licencia o de seguro y llevar al perro descontrolado o, en el caso de las razas potencialmente peligrosas, sin bozal.

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