Avilés vuelve a subirse al tren

El tren asciende por la calle de San Francisco. / MARIETA

El buen día contribuyó al positivo arranque de un tren en el que también se suben muchos turistasFamilias enteras llenan los vagones de una atracción que no pierde gancho verano tras verano

C. R. AVILÉS.

Avilés se camina perfectamente a pie, pero el tren turístico es la opción elegida por muchos de los visitantes que estos días se dejan caer por la ciudad para contemplar plácidamente las calles y monumentos con la cabeza en alto, sin la necesidad de ir consultando un mapa en formato papel o no el teléfono móvil. El relato de algunos hechos históricos no sustituye a una guía turística, pero sí sirve como un buen apaño para los dos euros que cuesta el viaje.

Los turistas se mezclaron ayer, en el día en el que el tren puso en marcha su locomotora, con abuelos, padres y niños que llenaron de algarabía todos los vagones. Ellos son los pasajeros más fieles del tren y los que más disfrutan su recorrido. El sol contribuyó también al éxito del primer día de trayecto, a pesar de que la playa funciona como imán irresistible para unos vecinos siempre hambrientos de sol. Desde primera y hasta última hora, el tren viajó con una gran afluencia, un poco menor en las horas centrales de la tarde.

El tren recorre las calles San Francisco, Galiana y Severo Ochoa para después bajar por la avenida de San Agustín hasta Orejas Sierra, José Cueto, plaza de La Merced, las calles Cuba, Jardines, Doctor Graíño, La Muralla y el parque del Muelle, la avenida de Los Telares, Emile Robin, la plaza de Pedro Menéndez, la cuesta La Molinera y la plaza de España.

El horario de lunes a viernes es de 17 a 22 horas y los sábados y domingos, de 12 a 14 y de 17 a 22 horas. El precio es de dos euros por viaje y persona y la duración del viaje, de unos veinticinco minutos. Hasta el próximo mes de septiembre, el conductor podrá decir eso de 'pasajeros, al tren'.

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