El avilesino del Titanic, una figura olvidada en su ciudad

Víctor Díaz, ayer durante su charla. /  JOSÉ PRIETO
Víctor Díaz, ayer durante su charla. / JOSÉ PRIETO

Servando Ovies se marchó a Cuba con quince años y allí prosperó como gerente de una tienda de tejidos. Todos los años cruzaba el Atlántico para ver a su familia El investigador Vicente Díaz glosa su figura en una charla ofrecida en el Museo de Historia Urbana

C. DEL RÍO AVILÉS.

El Titanic se hundió la madrugada del 15 de abril de 1912 a unos seiscientos kilómetros al sur de Terranova durante su viaje inaugural de Southampton a Nueva York. Entre las 2.223 personas que iban a bordo entre pasajeros y tripulación, murieron 1.514, entre ellas el avilesino Servando Ovies, uno de los diez españoles (y el único del norte) que viajaba en el que fue el mayor trasatlántico construido hasta aquel momento. Para el gijonés Víctor Díaz, que se ha sumergido durante el último medio año en una investigación sobre su vida, su figura no está lo suficientemente reconocida y Avilés tal vez pudiera dedicarle un busto. «Mi interés fundamental está en revalorizarlo, ya que creo que sería un activo muy bueno no solo para Avilés sino para Asturias», afirmó.

Víctor Díaz, en la charla que ayer ofreció en el Museo de la Historia Urbana de Avilés, contó que Servando Ovies, nacido en 1876, se trasladó a Cuba con quince años y allí se convirtió en un notable comerciante tras haber comenzado como limpiador de baños. Cruzaba el Atlántico anualmente en busca de telas europeas para su negocio y aquí en Avilés tuvo lugar la cena en la que informó a sus familiares, entre ellos su hermana Pilar y su tía Flora, de que se iba a embarcar en el Titanic. «Es más fácil que se hunda esta casa (la de los García Pola, que hoy sigue en pie) que el Titanic», respondió él a los comentarios realizados sobre el particular.

Víctor Díaz cree que deben vivir sobrinos nietos o biznietos de Ovies en Avilés, a quien alabó por su valor al permanecer en el trasatlántico que se hundía en vez de lanzarse a los botes salvavidas, insuficientes para todos.

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