AZSA rechaza pagar las medicinas a los 49 intoxicados por mercurio

Cinco de los afectados, a las puertas del juzgado el junio del año pasado.
Cinco de los afectados, a las puertas del juzgado el junio del año pasado. / MARIETA

La empresa, que lleva sin abonar el importe desde que se celebró el juicio en mayo, insta a los trabajadores a poner una fecha final a los acuerdos

C. DEL RÍO AVILÉS.

Asturiana de Zinc (AZSA) da por amortizados los acuerdos firmados con los trabajadores intoxicados con mercurio en sus instalaciones en 2012, a los que ahora pretende poner fin de manera oficial. Argumenta que han caducado y quiere plasmar por escrito la conformidad de los afectados, tal como transmitió su representación legal al presidente y a la portavoz de la Asociación Asturiana de Intoxicados por Metales Pesados, Carlos Acevedo y Dorinda Martínez, respectivamente, la semana pasada. Los trabajadores se niegan a firmar la expiración de los contratos y acusan a AZSA de no querer asumir su «responsabilidad moral».

Según denuncian, la empresa dejó de abonar las facturas del médico en mayo, tras la celebración del juicio penal a instancias de la Fiscalía. La multinacional supeditaba su abono a poner una fecha fin a un protocolo que, al parecer, no cumplen desde entonces. «Nos ofrecían renovar estos acuerdos incluyendo atención sanitaria para los intoxicados más graves, pero eso no nos vale porque los que ahora están menos graves irán a más», explica Dorinda Martínez. Les están acortando la esperanza de vida», asegura.

En estos acuerdos, que se fueron firmando paulatinamente con cada uno de ellos, se recogen una serie de beneficios para los trabajadores a cambio de renunciar a la vía penal. No solo les garantizaba asistencia médica y diez mil euros para el tratamiento, sino también el compromiso de AZSA de contratarlos cuando se recuperasen de la enfermedad. Algo que, según la portavoz, nunca ha ocurrido, a pesar de que los trabajadores que experimentaron una mínima mejoría puntual lo reclamaron. «Este protocolo fue una burla: les ofrecieron atención médica sin indicarles que iba a durar dos años, cuando las secuelas son cada vez más evidentes», resume.

«Muchos han dejado de tomar la medicación porque no les llega el dinero para comer»

La situación es que los 49 trabajadores de IMSA (la subcontrata a la que pertenecían) intoxicados en aquel accidente ocurrido en 2012 están incapacitados para trabajar y la mayoría está viviendo de ayudas sociales. «Muchos han dejado de tomar medicación y de ir a las revisiones en Valladolid porque no les llega el dinero para comer», resume la portavoz.

La salud de los trabajadores se ha ido deteriorando progresivamente tras aquel episodio de contaminación. Según refieren, son habituales las pérdidas de dientes, las caídas, la irascibilidad o los olvidos, algunos tan serios como no recordar que tienen que recoger a los hijos en el colegio. «Tienen todos los órganos afectados, incluido el cerebro», apunta Dorinda Martínez.

Esta situación de olvido y despreocupación por parte de las administraciones y las empresas que transmite la asociación no es nueva. Ha sido una protesta reiterada de los trabajadores, que apuntan especialmente al Servicio de Salud del Principado de Asturias, al que acusan de haberlos abandonado. Este, la mutua Fremap e IMSA habían suscrito con los trabajadores un segundo acuerdo, en esta ocasión colectivo, por el que se les prestaba atención médica con especialistas en metales pesados y psicólogos durante dos años. Algo que, al parecer, los trabajadores no sabían. Tampoco ha sido renovado.

«Se sienten abandonados y estamos estudiando qué hacer», explica la portavoz.

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