ArcelorMittal se compromete a recolocar a todos los trabajadores de las baterías de cok

Las baterías de cok de Avilés cumplieron ayer 62 años, cumplirán los 63 el 8 de febrero de 2019, pero para 2020 ya se espera su demolición. / MARIETA
Las baterías de cok de Avilés cumplieron ayer 62 años, cumplirán los 63 el 8 de febrero de 2019, pero para 2020 ya se espera su demolición. / MARIETA

El proceso de cierre de las de Avilés comenzará en la primavera del próximo año con la apertura de la primera de Gijón

YOLANDA DE LUIS AVILÉS.

La dirección de ArcelorMittal presentó ayer al comité de empresa su plan para el cierre de las baterías de cok de Avilés. En la reunión, la multinacional adquirió el compromiso de mantener toda la plantilla de las instalaciones avilesinas. Una garantía que rebaja la tensión de los trabajadores, porque aunque la multinacional no había hablado en ningún momento de despidos, la duda flotaba en el aire, ya que hasta ahora eso no se había plasmado en un plan con fechas para su aplicación.

La mayor parte de la plantilla actual trabajará en las nuevas baterías de cok de Gijón, pero su tecnología hace que el número de trabajadores sea menor al que hay actualmente en Avilés, por lo que se calcula que entre ochenta y cien tendrán que ser recolocados en otras instalaciones de la empresa o bien prejubilados en los casos en los que la edad lo permita. De hecho ya se avanzó que los que cuenten con edades de 57 a 59 años no acudirán a procesos de aprendizaje sobre las nuevas instalaciones.

Raúl Cueto, secretario general de MCA-UGT en Arcelor-Mittal, mostraba ayer su satisfacción tras el acuerdo alcanzado «para garantizar el empleo y que no se va a producir ninguna salida traumática» y también por los plazos dados a conocer por la multinacional para el cierre de las obsoletas baterías de Avilés y la apertura de las nuevas de Gijón, «fundamentales para garantizar el futuro de la siderurgia en Asturias».

El proceso de transición entre las actuales baterías de cok y las que se construirán en Gijón se vivirá en el segundo semestre del próximo año. Según los datos dados a conocer ayer a los representantes de los trabajadores, entre mayo y junio de 2019 se pondrá en funcionamiento la primera batería de Gijón y tres meses después hará lo mismo la segunda, para que a finales de año puedan cerrar las baterías de Avilés, una vez se haya completado el proceso de acondicionamiento de las nuevas instalaciones.

Es decir, las baterías avilesinas y las gijonesas convivirán durante al menos seis meses para garantizar la producción de cok necesaria para el funcionamiento de los hornos altos de la factoría mientras se realiza el proceso de 'apagado' de las primeras y el de 'encendido' de las segundas.

El primer traslado de trabajadores avilesinos se producirá, por tanto, en la primavera de 2019, ya que serán los operarios de Avilés los que pongan en funcionamiento y comiencen la producción de la primera batería de Gijón. Durante los meses siguientes se continuará con su ajuste para iniciar entre agosto y septiembre la misma operación con la segunda de las baterías proyectadas por la multinacional en Gijón.

«Es un proceso ambicioso y complejo», reconoce el representante sindical de MCA-UGT, por lo que también requerirá de muchas horas de formación. De hecho, de las últimas contrataciones de eventuales realizadas por la multinacional para las instalaciones avilesinas hay una docena que se han mantenido con el objetivo de seguir garantizando la producción en Avilés mientras se comienza ya a formar a la plantilla en el sistema de producción de las baterías de Gijón, completamente diferente al que se emplea aquí, con una tecnología de mediados del siglo pasado y obsoleta. Las baterías se inauguraron el 9 de febrero de 1956, hoy hace 62 años.

En la información que la multinacional dio ayer a los sindicatos se concretó también algunos aspectos con respecto a la formación. En primer lugar se instruirá a los trabajadores de los puestos técnicos, que serán también los primeros en ser desplazados, ya que luego serán ellos los que se encarguen de la formación de los operarios. La mayor incidencia se realizará sobre la división de subproductos, con una tecnología completamente distinta a la que hasta ahora vienen aplicando los trabajadores de las baterías de cok de Avilés. Además de la formación sobre el terreno, es decir, en las nuevas instalaciones, también se prevé utilizar las instalaciones que Arcelor tiene en La Toba para cualificar a la plantilla en sus nuevos puestos.

Las nuevas baterías producirían 1,1 millones de toneladas de cok, frente a los 1,4 que actualmente salen de las instalaciones avilesinas, que con su cierre liberarán 400.000 metros cuadrados de suelo industrial en el PEPA para nuevas industrias, aunque previamente quedará un largo proceso de desmontaje y achatarramiento de las viejas instalaciones.

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