Ni bebido, ni drogado, ni con trastorno de personalidad

J. F. G. AVILÉS.

El juez rechaza uno tras otros los argumentos esgrimidos por la defensa, que calificó los hechos de homicidio con la eximente de concurrencia de trastorno de personalidad con componente de impulsividad e intoxicación por ingesta de alcohol y psicofármacos, alternativamente. El fallo concluye que «no hay ninguna prueba que indique que el acusado consumió tales sustancias antes de cometer los hechos».

Admite que «la analítica que se le practicó en el Hospital acreditó la presencia de alcohol en sangre. Y cierto es también que en el análisis de los restos de vómito que se recogieron en el pijama y en la sábana se detectaron diversos fármacos. No obstante, no existe prueba de que el acusado tomara esas sustancias antes de cometer los hechos y, además, con una antelación suficiente como para que con ocasión de su comisión el alcohol y los fármacos estuvieran desplegando sus efectos».

Es más, alude a un informe pericial que estima «del todo improbable que dicha ingesta fuera previa a la comisión de los hechos pues tal combinación le sumiría en un estado similar al que presentaba con ocasión de la actuación policial que, ciertamente, no le permitiría propinar un montón de golpes certeros con mucha fuerza, como los que sufrió Ascensión».

En cuanto al trastorno mixto de personalidad con componente de impulsividad alegado por la defensa, el juez esgrime un informe pericial que señala que «el acusado cumplía algunos criterios de cuatro diferentes trastornos de personalidad sin llegar a cumplir los criterios suficientes para diagnosticarle alguno de ellos».

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