Bocatas desde la primera cerveza

José 'Pepe' Pérez Álvarez, ayer preparando en la plancha un filete para un pepito de ternera.
José 'Pepe' Pérez Álvarez, ayer preparando en la plancha un filete para un pepito de ternera. / MARIETA

José Pérez ha participado con su puesto de comida en las veintitrés ediciones del festival avilesino

M. PICHEL AVILÉS.

José Pérez Álvarez, 'Pepe del Marimar', es al Festival de la Cerveza lo que el festival a él, parte indisoluble el uno del otro, un pedazo de su vida. Ha participado desde la primera edición, sin faltar ni una sola, hasta llegar a la número veintitrés, la de este año. En cuanto finalice mañana, dará un paso atrás y entregará el testigo a su hijo David, puesto que se jubilará. «He visto nacer el festival, desde el primer puesto que puse en la plaza, que era solo una plancha entre dos tablas y un toldo», dice echando la vista atrás.

¿Quién no conoce los bocatas de calamares del Marimar, o sus pepitos de ternera? En todas las ediciones de la Cerveza ha estado Pepe, tanto en la Plaza, como en El Muelle y ahora en La Exposición. «Tengo que decir que he tenido momentos muy buenos en la Plaza, allí llegué a contar con cuatro puestos, pero creo que venir aquí ha sido todo un acierto. Hay mucho más espacio, están los caballitos para que las familias puedan venir con los niños, sobre todo por la tarde, pero hay lugar para todos, también para los jóvenes, que suelen llegar a partir de las diez de la noche», repasa.

Él lo conoce a la perfección, desde aquella edición inaugural, cuando le propusieron ir, hace ya casi 25 años, «¡cómo pasa el tiempo!», exclama. «La primera vez fui un poco a ciegas. Me puse entre dos arcos de la plaza, con una plancha... Y desde aquel momento, se ha convertido en algo indispensable para Avilés, cada año ha ido a más». Para él tiene incluso un calado mayor, puesto que comenzó en la Cerveza el mismo año en el que montó el Marimar en Piedras Blancas, adonde (nacido en La Mortera, Tineo, el próximo día 31 hará 63 años) llegó de Gijón.

En esta edición tiene tres puestos, de bocadillos, de calamares y de cerveza, con un total de 22 personas trabajando. «Algunos llevan más de cinco años con nosotros», destaca. Para Pepe el festival es trabajo, en unos meses de agosto en los que llegó a alimentar a más de cuarenta fiestas en Asturias, habitual de la Semana Negra. «No he tenido nunca tiempo de ir por los puestos, pero cuando te gusta tu profesión, lo disfrutas de la misma manera», asegura, mientras muestra sus manos curtidas por toda una vida de trabajo.

«A partir de ahora será el momento de disfrutar de otra manera», dice, pensando ya en su jubilación de un trabajo «en el que sabes a qué hora abres, pero en el que cierras cuando se marcha el último cliente». Y es precisamente el público lo que más destaca del festival. «Me quedo con la gente, los de Avilés, los que vienen de fuera. Siempre ha habido muy buen ambiente», resalta, y agradece «a la organización, sobre todo a Hugo Martínez», por su trabajo.

Será su hijo David el que tome el relevo, puesto que su hija Montserrat es profesora de español en la Universidad de Cincinatti. Pepe pasará a un segundo plano, «pero seguiré viniendo, no me lo perdería».

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