«Era un buen padre, un buen hijo y un buen hermano»

Una amplia representación de la comunidad dominicana acudió ayer a la misa en Sabugo. / PATRICIA BREGÓN
Una amplia representación de la comunidad dominicana acudió ayer a la misa en Sabugo. / PATRICIA BREGÓN

«Vino aquí a emprender y lo mataron», manifestó su hermana Ilda en la misa celebrada ayer por el dominicano asesinado hace diez días en Llaranes

J. F. G. AVILÉS.

Rabia y dolor se mezclaron en la misa oficiada ayer en la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery por Daniel Darío Capellán, el dominicano asesinado a cuchilladas el pasado día 25 en un bar de Llaranes. La ceremonia, celebrada a solicitud de la familia, reunió a una amplia representación de la comunidad del país caribeño residente en Avilés. «Era un buen hermano, un buen padre, un buen hijo y una buena persona. Vino aquí a emprender, a trabajar, y lo mataron» sollozó una de sus hermanas, Ilda.

Mientras, continúa la búsqueda del presunto asesino, el también dominicano Eduard González, residente en Bélgica y en paradero desconocido desde el día de autos. «La policía no nos dice nada, todo está bajo secreto de sumario», manifestó Ilda, que acudió al funeral junto a otros familiares del difunto.

Entre ellos su hermana Clari, quien mantenía desde hace unos seis meses una relación sentimental con el presunto asesino. La pareja se trasladó a España para asistir a un concierto del cantante Yiyo Sarante en una sala de Gijón. Esa mima madrugada, ya al amanecer, los tres coincidieron en un bar de Llaranes. Según distintos testimonios Capellán acudió allí con intención de proteger a su hermana, que le habría llamado para que mediara en una agresión por parte de su novio de la que habría sido objeto.

Sería el desencadenante de una discusión que rápidamente degeneró en una fuerte pelea. Según distintos testimonios, Capellán salió al exterior del local, momento que el presunto homicida aprovechó para asestarle varias puñaladas con un cuchillo que habría cogido de la cocina del establecimiento. La víctima trató de escapar, cayó al suelo y, según varios testigos, fue rematado.

González abandonó entonces el escenario del crimen, a pie, en dirección a Trasona, ensangrentado y con cuchillo en las manos. En su huida dejó en el bar la chaqueta, con tarjetas bancarias y su identificación. Fue la última vez que se le vio.

La Policía inició la investigación inmediatamente. Primero en Avilés, abanico que según avanzaba la jornada se abriría al resto de Asturias, de España y finalmente de Europa, mediante una orden de búsqueda y captura a nivel internacional, sin que hasta el momento hayan trascendido resultados. Según algunas fuentes, Eduard González carecía de arraigo en Asturias, ni familiar ni de amistades, por lo que se baraja que pudiera haber abandonado el país.

Daniel Darío Capellán llegó a España a finales de la década de los años noventa. Casado y padre de cinco hijos, fundó la asociación de Dominicanos de Avilés (Asodavi) y trabajaba como relaciones públicas de salas de espectáculo. Tenía 44 años.

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