Un campeón del mundo criado en Cancienes

Patricia del Valle, en el podium del mundial junto a sus galgos afganos 'Batman' y 'Matahari'. / LVA
Patricia del Valle, en el podium del mundial junto a sus galgos afganos 'Batman' y 'Matahari'. / LVA

Patricia del Valle gana con 'Batman' uno de los concursos del World Dog Show 2017

EVA FANJUL AVILÉS.

Conseguir un perro campeón del mundo no es fácil pero si además llevas a penas cuatro años dedicándote a la cría de la raza en cuestión, el resultado es meritorio. Este es el caso de Patricia del Valle, una criadora de galgos afganos de Cancienes que ha conseguido con su perro 'Batman' el primer premio de esta raza en la categoría cachorro del World Dog Show 2017, celebrado en Leipzig, Alemania. Un mundial en el que participaron 36.000 perros.

«Me parece increíble haber quedado primeros con 'Batman', y terceros con su hermana 'Matahari' en categoría cachorros macho y hembra», explica Patricia del Valle. En estos concursos se compite por raza, edad y sexo y, aunque los cachorros, de seis a nueve meses, no reciben un título como el que se otorga a las categorías de jóvenes, adultos y veteranos, el reconocimiento es «muy importante», destaca. «Llevamos toda la vida criando pastores alemanes, pero desde niña adoro los afganos. Esta es mi tercera camada y ya tengo veinte títulos nacionales e internacionales», comenta satisfecha.

Un perro debe tener ciertas características para ganar un certamen de belleza. «Se valora la morfología del perro y su movimiento. Es decir, cómo camina, que no cruce los pies y los aplomos sean firmes», explica la criadora. En cuanto al pelo, «tiene que estar largo, sedoso, sin nudos. Para ello, en las exhibiciones cuento con el peluquero sevillano Alfredo García», afirma.

El carácter del perro también es determinante. «Preparar un cachorro para concursar depende del perro. Los hay que nacen con una actitud natural y otros, en cambio, nunca lo harán bien. Por eso es muy importante criar con perros de carácter muy estable y no con perros nerviosos», asegura Del Valle.

Si el aspecto de estos galgos es imponente, su personalidad no lo es menos. «Provienen de Afganistán donde la vida es muy dura y los perros aprendieron a sobrevivir por su cuenta. Esa autosuficiencia sigue presente en los perros criados aquí. Son especiales y conectar con ellos no siempre es fácil», recalca.

Criar perros de raza es un trabajo a tiempo completo siete días a la semana. «A parte de la dedicación diaria, viajamos mucho para participar en exhibiciones. El alojamiento y las inscripciones pueden costar cientos de euros por animal». Un gran esfuerzo económico al que se suma el de mantenimiento. «Un cachorro con pedigrí puede costar mil quinientos euros, pero casi la mitad de ese dinero se va en la crianza». Quizá por eso, para Patricia del Valle, más que un trabajo «esto es una forma de vida».

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