El Cañón de Avilés contará con un plan de gestión que limitará la actividad pesquera

Desde el buque ‘Ángeles Alvariño’ desarrolla su investigación el equipo científico del Instituto Español de Oceanografía. / Instituto Español de Oceanografía

El Instituto Oceanográfico advierte que la actual actividad «causa graves consecuencias» y que es necesario establecer «que especies se pueden pescar y en qué zonas»

J. F. GALÁN AVILÉS.

El Cañón de Avilés será declarado Zona Especial de Conservación en un plazo máximo de seis años y contará con un plan de gestión desarrollado por el Ministerio de Medio Ambiente que establecerá qué especies se pueden pescar y en qué zonas. «La actividad pesquera actual afecta al ecosistema, causando graves consecuencias al entorno marino», manifestó ayer en Santander el científico Francisco Sánchez, miembro del equipo del Instituto Español de Oceanografía que durante estos días realiza a bordo del buque oceanográfico 'Ángeles Alvariño' una nueva campaña del referido valle submarino y de 'El Cachucho', una gran montaña bajo el Cantábrico situada a la altura de Ribadesella.

De un tamaño aproximado a los tres macizos que forman los Picos de Europa, emerge desde los 4.400 metros hasta los 425 metros de profundidad y está vedado a la pesca desde 2008. No así el Cañón de Avilés, en cuyas aguas faenan de forma habitual hasta 280 buques. Incluido en la lista de lugares de importancia comunitaria de la Red Natura 2000 de los espacios marinos, es un conjunto formado por tres cañones, con un perfil en forma de 'V' y un fondo fundamentalmente sedentario, que conforma una gran valle submarino de unos 75 kilómetros de longitud que se abre a unos doce de la ría y alcanza una profundidad máxima de 4.700 metros. Según el Instituto Español de Oceanografía, constituye «uno de los ecosistemas más extraordinarios de la plataforma continental del mar Cantábrico» tanto desde el punto de vista geológico como faunístico.

Acoge unas 1.500 especies de organismos animales y vegetales, es zona de paso y alimentación de grandes cetáceos y está considerado como hábitat de gran valor para el mantenimiento de especies como la merluza y el rape, cuyas crías se alimentan y crecen en sus cabeceras.

El cañón se abre a unos doce kilómetros de la ría y alcanza 4.700 metros de profundidad«Es uno de los sistemas más extraordinarios de la plataforma continental cantábrica»

Paradójicamente el más popular de su habitantes es también el más enigmático y desconocido, el calamar gigante, sin que hasta la fecha todos los esfuerzos por filmarlo en su medio natural hayan dado resultados positivos. También destaca por la presencia del delfín mular, representado en una zona de tránsito entre los núcleos de la costa cantábrica occidental y Galicia y la región oriental del golfo de Vizcaya, y por albergar uno de los escasos arrecifes de coral de aguas frías hasta ahora descritos en el margen continental de la península Ibérica.

La declaración del Cañón de Avilés como Zona Especial de Conservación es vista con agrado por científicos y conservacionistas y con gran recelo por la flota pesquera, temerosa de que conlleve nuevas restricciones, tal y como ha sucedido con El Cachucho, antaño uno de los principales caladeros del Cantábrico hasta que fue completamente cerrado a la pesca.

La investigación ha permitido constatar que el Cañón de Avilés y el Cachucho constituyen uno de los sistemas mas extraordinarios de la plataforma cantábrica.

La campaña de investigación que lleva a cabo el Instituto Español de Oceanografía se enmarca en el proyecto Ecomarg, cuyo objetivo general es estudiar ecosistemas marinos profundos y el impacto que las pesquerías generan en ellos. Los estudios previos realizados entre 2003 y 2009 permitieron describir las características ambientales y la biodiversidad de El Cachucho así como la presencia de hábitats vulnerables, casos de los campos de gorgonias y las agregaciones de esponjas en profundidad. Posteriormente se realizó un exhaustivo estudio del techo del banco para obtener el cartografiado en alta resolución de los hábitats vulnerables y sus comunidades biológicas, así como estimar los parámetros que condicionan su presencia.

Una nueva especie

La nueva campaña comenzó el pasado día 30 y ha permitido una ingente cantidad de material grabado, tanto de vídeo en alta resolución como fotografías. Entre ellas destacan imágenes de los arrecifes de corales de profundidad y de los referidos bosques de gorgonias filmadas en zonas inexploradas tanto del Cañón de Avilés como de El Cachucho situadas a unas profundidades que oscilan entre los 600 y los 1.200 metros. También se han logrado. De igual forma se han encontrado especies conocidas, como esponjas, estrellas, corales y calamares, además de otras desconocidas, como la pulga marina, que a pesar de tener constancia de su existencia nunca había sido clasificado.

Tras su escala en Santander, el buque oceanográfico 'Ángeles Alvariño' tenía previsto hacerse ayer de nuevo a la mar para culminar su campaña de investigación. En ella participa Javier Cristobo, director del Instituto Oceanográfico de Gijón.

Más información

Fotos

Vídeos