La cara más desconocida de Francis Bacon

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La cúpula del Centro Cultural Niemeyer acoge desde hoy la exposición de setenta dibujos del genial artista irlandés

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

En 2009, un terremoto sacudió la Bienal de Venecia. Salían a la luz los dibujos de Francis Bacon (Dublín, 1909- Madrid, 1992), uno de los artistas claves en la segunda mitad del siglo XX y que, en vida, había alimentado el mito de que no sabía dibujar. «Desde el primer momento surgió la polémica y los herederos legales iniciaron un proceso judicial que perdieron. Incluso el perito que ellos habían propuesto reconoció la autoría de los dibujos», resume Fernando Castro Flórez, comisario de la exposición 'Francis Bacon La cuestión del dibujo' que desde hoy y hasta el próximo abril se podrá visitar en la cúpula del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer.

La muestra reúne a setenta obras de la colección de dibujos donados por Francis Bacon a Cristiano Lovatelli Ravarino, el fondo que alimentó la exposición que salió a la luz en la Bienal de Venecia. Es la tercera vez que se expone en España y es la colección más amplia, incluyendo quince piezas que se exhiben por primera vez en España aprovechando el reto que implica la cúpula del Centro Niemeyer.

«Muy pocas personas en el mundo han tenido la ocasión de ver esta colección. Francis Bacon es un artista clave en el siglo XX. La novedad es que la muestra demuestra que Bacon dibujaba, aunque no como la preparación de una obra posterior, sino como un fin en sí mismo», destaca Fernando Castro Flórez, profesor universitario y crítico de Arte en ABC Cultural. Un Bacon desconocido pero que remite al artista irlandés.

En su propuesta, Castro ha optado por dar libertad al visitante que, cuando accede al espacio central de la cúpula se encontrará a su derecha con un gran dibujo con la famosa lectura que Bacon hace del retrato de 'Inocencio X', de Velázquez. A su frente, otra serie de variaciones que demuestran las diferentes técnicas que utilizaba el artista y sus interpretaciones.

Si se opta por girar hacia la derecha, el visitante se sorprenderá con una serie de crucifixiones, con una «visión atea de un irlandés homosexual» y donde el Cristo pierde su divinidad para mostrar su humanidad, la vulnerabilidad».

También aparecerá una serie de figuras sentadas en las que, nuevamente, las deformaciones de los rostros sugieren la lectura inquietante de exhibir rastros de cada persona, destaca el comisario. En esta parte, aparece una pequeña 'broma' de Fernando Castro Flórez: el único dibujo de una figura femenina, que seleccionó para contraponer la imagen de Bacon con la silueta de la mujer dibujada por Oscar Niemeyer. «Son dos artistas que se encuentran en las antípodas», comenta a pesar de que ninguno ocultaba su sensualidad.

La zona izquierda de la cúpula se reserva para otro gran tema, una serie de grandes cabezas y que permiten la reflexión sobre la condición humana presente en toda la obra de Bacon. «Fue un artista muy marcado por el Holocausto, la pregunta de si se puede pintar un paisaje o escribir un poema después de Auschwitz se encuentra muy presente en toda su creación», asevera Castro.

La muestra se completa con la posibilidad de consultar los catálogos de Bacon y la proyección de una conferencia de Fernando Castro sobre el autor. «Hemos querido aprovechar todo el espacio, pero sin abrumar al visitante. Hay sensaciones especiales, como las paredes curvas donde los dibujos interpelan al espectador», destaca.

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