Carlos del Arco: «Tengo un compromiso moral con este teatro»

Carlos del Arco, en uno de los palcos del último piso.

Hace 25 años, Carlos del Arco llegó de Madrid para contribuir de forma esencial al renacimiento del teatro Palacio Valdés. Licenciado en Bellas Artes por la Real Academia de San Fernando, especialista en restauración, su trabajo artesano resultó clave para recuperar su esencia y retornar a su uso como templo de las artes escénicas. «Cuando llegamos la primera vez, no sabíamos por dónde empezar de lo deteriorado que se encontraba», relata. Hoy, un cuarto de siglo después, de sus manos y de las de su ayudante, multiplicará su brillo. «Vamos a repasar los dorados, y añadir algunos más», adelanta. Se notará, por ejemplo, en los adornos de escayola que presiden los palcos, que ganarán en profundidad visual. «Se mantendrá la esencia», asegura, y se mejorarán espacios en mal estado dice, mientras pide que una vez terminada esta reparación se haga hincapié «en las tareas de mantenimiento». Porque él siente el Palacio Valdés como su casa, y hasta que culminen las obras estará allí unas diez horas diarias, de lunes a domingo. «Tengo un compromiso moral y sentimental con este teatro -afirma-. Lo que se está haciendo merecerá la pena. Es un edificio precioso, la envidia de muchos sitios, muy preparado. Mi hermano (el dramaturgo Miguel del Arco) siempre lo resalta».

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