'Casas pasivas' con sello avilesino

La Atalaya, en Cudillero, es la certificación más reciente. Las características del terreno obligaron a un gran esfuerzo de diseño./
La Atalaya, en Cudillero, es la certificación más reciente. Las características del terreno obligaron a un gran esfuerzo de diseño.

Arquitectos locales lideran la construcción regional de viviendas de mínimo consumo | El estudio Duque y Zamora rehabilita en el barrio de La Luz la primera vivienda del concejo con criterios 'passivhaus'

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

En una sociedad como la española, cada vez más preocupada por la eficiencia energética y la sostenibilidad, conceptos como viviendas pasivas o 'passivhaus' comienzan a ser habituales. Se puede considera una casa pasiva aquella vivienda con un consumo energético casi nulo. Con muy poca energía, sus habitantes disfrutan de un nivel de confort alto: una temperatura del aire estable, una humedad homogénea a lo largo del año, un gasto mínimo en calefacción... Se habla de ahorros de hasta el 75% en la factura.

Para ello, es necesario aplicar una serie de técnicas constructivas, una forma de trabajar que se extiende entre los arquitectos y donde el estudio avilesino Duque y Zamora aparece entre sus pioneros en la región. Los arquitectos Alicia Zamora e Iván González Duque consideran que no es una moda pasajera, sino que tendrá una demanda cada vez mayor. «Los criterios de la Unión Europea van en esa dirección. Una directiva fija para 2021 la necesidad de que la mayor parte de los edificios sea de consumo casi nulo. Aunque hay que esperar a su transposición a España», explican.

La Casa Entreencinas es un proyecto muy especial. Fue su primera certificación y la tercera en España. Desde 2012 monitorizan todos sus registros y confirma la ventaja de este modelo constructivo.
La Casa Entreencinas es un proyecto muy especial. Fue su primera certificación y la tercera en España. Desde 2012 monitorizan todos sus registros y confirma la ventaja de este modelo constructivo.

En la actualidad, tres de las cuatro casas con certificación llevan su sello, entre ellos Casa Entreencinas, en Llanes, la primera que se certificó en la región en 2012. «Es un proyecto muy especial para el estudio», comentan Alicia Zamora e Iván González Duque que, junto con Claudia González, integran en la actualidad el estudio. «Fue nuestra primera obra, y también aplicamos elementos de bioconstrucción». El registro de todos los parámetros desde 2012 confirma la validez del modelo. «La temperatura interna de la vivienda es estable. Para calefactar, les basta poco más que una estufa de leña», aseguran.

Sus primeras experiencias

De esta manera, la experiencia confirma dos de las características de estas viviendas. Una de ellas es el mayor confort, el bienestar para sus residentes. «Todas las personas que conocemos se encuentran encantados con la vivienda. No cambian nada en su vida diaria, pero desaparecen dificultades de otras viviendas para climatizarlas. Lo más importante es que facilitan una mayor calidad de vida, más salud para las personas que las habitan», aseveran.

La Luz es su primera actuación en el concejo y también una de sus primeras rehabilitaciones.
La Luz es su primera actuación en el concejo y también una de sus primeras rehabilitaciones.

La segunda características es que el gasto energético de la vivienda es mucho menor que en una residencia sin esos criterios. En unos pocos años se amortiza el incremento la mayor inversión en la construcción y que ronda el diez por ciento.

Su segunda certificación se produjo en 2015 en una construcción unifamiliar en Pola de Siero. Las condiciones físicas de la costa asturiana se cambiaban por el interior y nuevamente los resultados respondían al objetivo. «El estándar passivhaus se adapta a todos los territorios. Ahora mismo tenemos proyectos en Mallorca, en Valladolid, en Somió, unos apartamentos rurales en Infiesto... Cada zona obliga a un estudio diferente, pero no es una limitación», aseguran los dos arquitectos. De hecho, en la actualidad se gestiona la certificación de un edificio de veintiún plantas en Bilbao, en lo que será el edificio más alto del mundo con este certificado. «En el País Vasco y Cataluña van más avanzados, aquí está empezando», afirman Duque y Zamora.

Este año lograban la tercera de las certificaciones, también para un unifamiliar en Cudillero: Casa La Atalaya. «Los criterios de casa pasiva también se pueden aplicar a edificios de viviendas u oficinas, no son exclusivos de las viviendas unifamilares», subrayan Duque y Zamora.

La Casa La Atalaya representó un reto especial para el equipo. Su ubicación cerca de la costa, en una zona azotada por fuertes vientos obligaba a una planificación muy detallada. Y es que el trabajo de una passivhaus siempre comienza meses antes de la construcción propiamente dicha. El estudio de las características del terreno es clave para aprovechar al máximo sus condiciones.

«En este caso fue necesario un estudio exhaustivo de las condiciones del viento. Siempre hay que estudiar bien el terreno, visitar la parcela para aprovechar lo mejor posible las condiciones del terreno. Pero, en este caso, fue necesario un gran esfuerzo», comentan Duque y Zamora.

Una vez recopilados esos datos, el estudio diseña la vivienda. Los parámetros passivhaus se aplican a cualquier tipología. Un diseño tradicional puede lograr la certificación al igual que una propuesta más moderna, un edificio en altura también puede cumplir los requisitos al igual que un adosado o una oficina.

Rehabilitación en La Luz

Incluso rehabilitaciones, como dos de los proyectos en los que trabajan en la actualidad. Uno de ellos se encuentra en el barrio avilesino La Luz, donde este mismo mes ha comenzado la rehabilitación de lo que será la primera vivienda en la ciudad que dispondrá de la certificación de passivhaus. Otro es una casa de indianos en Ardisana, en el concejo de Llanes, donde se rehabilitará como hotel rural.

Ambas intervenciones forman parte de la ponencia que Duque y Zamora presentarán el próximo noviembre en Sevilla con motivo de la novena Conferencia Passivhaus de España. El hilo común es que se trata de rehabilitaciones en viviendas de más de un siglo más que la finalidad de la intervención. Su propuesta ha sido seleccionada para presentarse en el plenario de ese congreso.

«Cada vez más arquitectos se interesan por este método de trabajo. Aunque también comienza a existir picaresca y sabemos que hay gente que dice que su construcción es passivhaus pero no cumple los requisitos», aseguran los arquitectos avilesinos.

Así, una de las condiciones del proceso de certificación es superar dos veces durante la construcción el examen de estanqueidad o Blower Door Test, un requisito imprescindible para lograr la certificación de casa pasiva que concede el Passivhaus Institut, organismo independiente encargado de verificar las construcciones.

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