El Cautivo recorre el casco histórico

La imagen del Cristo de Medinaceli asciende por la calle de La Cámara. / FOTOS: MARIETA
La imagen del Cristo de Medinaceli asciende por la calle de La Cámara. / FOTOS: MARIETA

La lluvia cesó y la Nuestro Padre Jesús de la Esperanza protagonizó la primera procesión

J. F. GALÁN AVILÉS.

Las nubes se contuvieron y, al contrario que el domingo, cuando la lluvia obligó a suspender La Borriquilla, la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Esperanza salió anoche en procesión con el paso de Jesús de Medinaceli. Tras el chasco de la víspera, fue la primera de la Semana Santa Avilés de este año, una procesión sobria, la de Jesús Cautivo, seguida por numeroso público.

El chubasco caído poco antes de la hora de inicio remitió y la procesión se puso en movimiento minutos antes de las nueve desde la plaza de Carlos Lobo. Al frente marchaban tres franciscanos seglares seguidos de la banda de tambores y timbales de la cofradía, dos hileras de cofrades, en su mayoría descalzos, ataviados con túnica blanca, capirote y cíngulo verde, y el paso, sobre un carro con peana y escoltado por miembros de la Asociación Lepanto de Veteranos de la Armada.

Cerraban la procesión Ángel Llano, párroco de San Antonio de Padua, sede de la cofradía, dos seglares y un grupo de fieles, en su mayoría mujeres. Como novedad, los faroles eran eléctricos, tanto los de mano como los que instalados sobre el trono iluminaban el paso, una talla en madera de reducido tamaño obra de la imaginería castellana de Madrid en los años sesenta.

La imagen de Jesús de Medinaceli representa el episodio bíblico en el que es conducido camino del juicio ante Poncio Pilatos. Según describen los Evangelios, tras la Última Cena, Él y sus discípulos se dirigieron al Huerto de los Olivos, en Getsemaní, al este de Jerusalén. Una vez allí es identificado por sus captores al recibir el Beso de Judas, una señal convenida, símbolo de su traición, y prendido por la policía del Sanedrín, el tribunal judío que se reúne en las casas del sumo sacerdote, que le conducirá ante distintas instancias que debatirán su enjuiciamiento. En medio del proceso se producen diversas torturas y burlas y finalmente es exhibido en lastimoso estado ante la multitud, a la que Poncio Pilatos ofrece la posibilidad de perdonarlo a él o al ladrón Barrabás, con el resultado conocido.

Maniatado, soportando la corona de espinas, erguido, y en actitud hierática, como ajeno a todo cuanto ocurre a su alrededor, la imagen de El Cautivo dejar ver la profunda desolación de aquel momento. Por su rostro y cuello corren gotas y pequeños surcos producidos por la hematidrosis (sudar sangre) que sufrió en el Huerto de los Olivos.

La procesión continuó por las calles de La Ferrería, La Muralla, La Cámara, La Fruta y San Bernardo para, aproximadamente cincuenta minutos después de la salida, regresar al punto de partida. Una vez en el interior del templo se rezó un Credo y se leyeron textos bíblicos, para concluir con el cántico de la 'Oración marinera', entonada por miembros de la Asociación Lepanto de Veteranos de la Armada.

Nuestro Padre Jesús de la Esperanza volverá a procesionar el viernes en el Santo Entierro y el sábado en la Resurrección.

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