El centro de Avilés se levanta sobre suelo «problemático»

El centro de Avilés se levanta sobre suelo «problemático»Gráfico

La Universidad publica el primer mapa geotécnico de la comarca, que sitúa en el extrarradio las áreas más favorables para la construcción

RUTH ARIAS AVILÉS.

El origen de Avilés se sitúa sobre suelos de resistencia media y blanda, poco adecuadas para la edificación. «La ciudad se sitúa en el entorno de la ría, que ha ido provocando depósitos de sedimentos recientes que hacen el suelo desfavorable para la construcción», señala Luis María Díaz, autor principal del primer mapa geotécnico de la comarca de Avilés. Esta herramienta, elaborada por el grupo de Geología aplicada de la Universidad de Oviedo, analiza las características geológicas y geotécnicas del los materiales del subsuelo, y acaba de ser publicada en la revista 'Journal of Maps'.

El trabajo se basa en la tesis doctoral de Díaz, miembro del grupo de investigación, bajo la dirección de los profesores Daniel Arias y Carlos López. El artículo contó además con la participación del profesor Luis Pando González. Hasta llegar al mapa ha habido cuatro años de estudio y un importante trabajo de campo. Se realizaron 490 sondeos mecánicos, cincuenta pruebas de penetración dinámica, 23 perfiles geofísicos y 385 puntos de observación. Se inventariaron además medio centenar de manantiales.

En base a todo eso se ha concluido que la mayor parte del centro de Avilés, así como la margen derecha de la ría y los terrenos sobre los que asienta el Parque Empresarial Principado de Asturias, son zonas «desfavorables» o «deficientes» para la edificación. Las zonas idóneas para la construcción de inmuebles o infraestructuras se encuentran en el extrarradio, allí donde hay «rocas competentes» y en donde se puede hacer una cimentación directa.

«Las obras son difíciles, pero no imposibles. Solo hay que hacer mediciones precisas»

En el centro, si uno excava, se encuentra unas rocas de color rojizo, las permotrías, que proporcionan muy poca estabilidad y entrañan riesgo de taludes. Sobre ellas se ha levantado buena parte de Avilés y, sobre todo, de Castrillón.

«Cimentaciones profundas»

«En estas zonas problemáticas se puede construir, pero hay que recurrir a cimentaciones profundas, que es lo que se hace en todas las nuevas edificaciones», explica Díaz. Así, estos depósitos recientes más blandos tienen unos 40 o 50.000 años de antigüedad, y se sitúan sobre rocas mucho más antiguas, de en torno a doscientos o trescientos millones de años.

«Las obras resultan difíciles, pero no son imposibles», indica el geólogo, que también hace hincapié en la necesidad de hacer «mediciones muy precisas» antes de abordar trabajos complejos, como podría ser, por ejemplo, el soterramiento de las vías ferroviarias en el centro de la ciudad que se está planteando.

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