Una cerveza con mucho sabor

Pablo García Serrano muestra el amplio abanico de cervezas en el puesto de El Cabanón. / MARIETA
Pablo García Serrano muestra el amplio abanico de cervezas en el puesto de El Cabanón. / MARIETA

El festival reúne en La Exposición variedades para todo tipo de gustos | Los expositores ofertan numerosas marcas con toques exóticos, como café, regaliz o chocolate

M. PICHEL AVILÉS.

La cerveza permite posibilidades de consumo para todos los públicos y bolsillos. El festival de La Exposición es una perfecta muestra de esa inmensa variedad, pues es el que más referencias ofrece de toda Asturias, así que los clientes que hasta allí se acerquen, y lo volvieron a hacer ayer de forma masiva demostrando las ganas de esparcimiento que hay en la ciudad en un verano rácano de días soleados, tienen la opción de madurar su decisión perfectamente y elegir una cerveza acorde con sus gustos. Como dice Pablo García, «hay una cerveza para cada momento». Él es el propietario de El Cabanón que, junto a la Cantina de Renfe, en manos de Ricardo 'Richard' Fernández, son dos de los templos avilesinos de la bebida nacida de la fermentación de cereales, con su tradicional puesto dentro de este 'mercado' festivo.

«Básicamente, hay dos tipos de consumidores de cerveza en el certamen, los que se animan a comer un bocadillo, o cualquiera de las opciones que hay, y utilizan la bebida para acompañar, y aquellos que piensan en la cerveza, que buscan algo distinto», explica Richard Fernández, de la Cantina. «Normalmente, lo que más pide la gente es la cerveza rubia de grifo», asegura. Para ese consumidor tradicional tienen una marca de «gran calidad», una Budejovický Budvar, tanto rubia como tostada. «Es una cerveza checa, y allí esta bebida es una cuestión de Estado, no en vano es el país con mayor consumo por persona del mundo. Utilizan agua de un pozo artesano bajo la fábrica, una agua muy antigua, de baja mineralización, y usan malta de cebada de Moravia, la mejor para este estilo pilsen. Además, madura unos noventa días, lo que le da un sabor muy suave y equilibrado, en el que se notan las maltas y los lúpulos. Es cien por cien natural, sin aditivos ni conservantes», explica Richard Fernández. La tostada es una lager, y además cuentan también de barril con una belga, la Piraat, de 10'5 grados. «Después de botella, hay para todos los gustos, tenemos americanas, que es donde empezó la actual revolución cervecera, recuperando los estilos tradicionales que se habían perdido, y que se ha extendido ahora por Europa, con Dinamarca como exponente», añade, que cree que hay «un poco de esnobismo últimamente alrededor de la cerveza». Él se declara un amante de esta bebida, «me gusta, y además la elaboro para consumo propio», confiesa.

Abarcar todos los palos

«Ahora hay poco problema para conseguir cervezas concretas, pero lo que buscamos en un festival como este es abarcar todos los palos, dar propuestas para todos los gustos, tanto en las de grifo como en las de botella», explica Pablo García, de El Cabanón. «Tenemos cervezas un poco más dulces, con maltas tostadas, que suele ser un estilo característico belga, como la San Bernardus; luego algunas más amargas, como la asturiana Caleya y Caleya Goma 2, y otras un poco más ácidas», enumera Pablo, que destaca que «tanto en la Cantina como en EL Cabanón apostamos por cervezas checas de gran calidad, nosotros, por la Pilsner Urquell, que nace en Pilsen, el lugar de origen de este estilo». También ofrecen la opción de «una estilo 'radler', con limón, muy refrescante, de grifo». «En botella ofrecemos también un abanico que toque todos los gustos, para un público no especializado y para los que saben un poco más, y buscan algo diferente», puntualiza Pablo García, desde cervezas negras «con toques de café, regaliz, o chocolate», IPA, algunas aromatizadas con vodka «para un tipo de clientela más joven».

Porque una de las características del festival de la cerveza es aunar en un recinto privilegiado, como es La Exposición, un muestrario de cervezas del mundo, con capacidad de atracción de todo tipo de público. «Aquí vienen jóvenes, parejas con hijos, gente mayor, pueden comer y beber en todos los puestos, es un lugar único, que tenemos que cuidar y mejorar siempre que se pueda», resalta Richard Fernández. Un público local que cada vez sabe más, gracias a este tipo de eventos, y al trabajo de pioneros como él y Pablo, que apunta: «La gente cada vez está más informada, pide cervezas de más calidad, como las artesanas, que están cada vez más de moda».

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