Cine avilesino a coste cero

Jaime Díaz y Samuel Llames en Sabugo. / MARIETA
Jaime Díaz y Samuel Llames en Sabugo. / MARIETA

Dos jóvenes cineastas , Samuel Llames y Jaime Díaz, reclaman más espacios para mostrar sus trabajos

EVA FANJUL AVILÉS.

«Nos gusta tanto el cine que hubiese sido raro no acabar haciendo cortos», explican Samuel Llames y Jaime Díaz. Estos jóvenes avilesinos, de 23 y 24 años, amigos desde el colegio, se decidieron un buen día a dar salida a su inquietud y creatividad y probaron a hacer un cortometraje. «Al principio fue como un juego, pero poco a poco vimos que podíamos hacer algo de calidad y aquí seguimos», comenta Jaime Díaz. Por el momento han grabado tres cortos, dos de ellos en 2016 y el último el año pasado, escritos, dirigidos y protagonizados por ellos mismos y sin un solo euro de presupuesto. «En el último creo que no gastamos ni diez euros», dicen.

Poco a poco, sus trabajos han ido creciendo en complejidad y personajes. El reconocimiento de su entorno les anima a seguir escribiendo y grabando historias, pero piden que los festivales de cine como el de Avilés cuenten con secciones que permitan exhibir y competir a trabajos como los suyos. «Los festivales no cuentan con espacios para gente como nosotros. Estamos en mitad del camino entre los profesionales, con los que por presupuesto y medios no podemos competir, y entre los cortos de tres minutos hechos con móvil y que en su mayoría hacen adolescentes. Necesitamos una categoría intermedia», reivindican.

Su primer trabajo fue 'Testigo amigo', una historia de suspense de ocho minutos de duración, escrita por Samuel Llames y grabada sólo con un móvil en 2016. «Nos las tuvimos que ingeniar para hacerlo todo los dos solos y fue muy complicado. Lo grabamos con móvil y en las escenas en las que salíamos los dos no había nadie que girase el teléfono», explica Jaime Díaz.

Aunque elemental y sencillo, el corto no pasó desapercibido para los amigos y conocidos de los dos jóvenes. «Se sorprendieron bastante del resultado», asegura Llames, «así que al ver que nos lo tomábamos en serio la gente se animó a colaborar en el siguiente corto». Y, así llegó, 'Pared con pared', el segundo cortometraje que grababan en 2016, en esta ocasión, escrito por Díaz. «Hay un cambio sustancial en los medios respecto al primero, porque en 'Pared con pared' una amiga fotógrafa nos dejó una buena cámara y se nota cómo mejoró la calidad de la imagen. Y luego, para el sonido utilizamos un móvil que lo capta bien», señalan.

Aunque el salto cualitativo lo dieron con 'Stand by', su último trabajo grabado en 2017. Se trata de un corto en blanco y negro que, aunque humilde, consigue por momentos transportar al espectador a esa atmósfera oscura y obsesiva en la que se mueven los personajes. Llama la atención que esté grabado con una sola cámara. Los efectos especiales son de lo más rudimentario, «pero dan el pego en imagen».

Ahora preparan dos nuevas historias , «una de ciencia ficción y otra de terror», comentan. Y esperan que si participan en algún festival esto les permita contar con más medios y así «no limitar tanto nuestro trabajo y hacer las cosas más parecidas a la idea original, siempre limitada por la falta de presupuesto».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos