La ciudad despide con cariño y tristeza a Mari Cruz Guitarte

Marcelo Campanal, en el centro, ayer a su salida de la iglesia. / PATRICIA BREGÓN
Marcelo Campanal, en el centro, ayer a su salida de la iglesia. / PATRICIA BREGÓN

Marcelo Campanal y sus hijos estuvieron arropados por multitud de familiares y amigos en la iglesia de San Nicolás de Bari pese a la lluvia

SANTY MENOR AVILÉS.

El reloj todavía no había marcado las seis de la tarde cuando decenas de personas aguardaban atechadas en la entrada de la iglesia de San Nicolás de Bari, donde ayer tuvo lugar el multitudinario funeral de Mari Cruz Guitarte, ejemplo de mujer deportista, esposa de Marcelo Campanal y madre de seis hijos de los que sobreviven cinco, cuatro de ellos muy relacionados también con el deporte a nivel nacional.

Familiares y amigos dejaron clara la trascendencia en la ciudad de un matrimonio muy conocido tanto en el mundo del deporte como en el social. No en vano, Marcelo Campanal es uno de los mejores deportistas de la historia de Avilés y Mari Cruz, fallecida el sábado a los 81 años, llegó a ser en su día campeona de Andalucía y Asturias de tenis en varias ocasiones, transmitiendo su pasión a dos de sus hijas, Margarita y Mari Cruz, que también manejaron la raqueta con talento para convertirse en dos de las mejores jugadoras de España de la época, así como a su nieta María.

Afectados pero unidos, los cinco hijos, al igual que Marcelo Campanal, recibieron ayer el cariño de familiares y amigos, que llenaron la iglesia para dar su último adiós a todo un ejemplo de vida y de lucha. Entre los presentes no faltaron personalidades del deporte como Pepete (atletismo), Félix Rodríguez, Mingote o Tino Rúa (fútbol), Manolo Galé (tenis) o Fernando Flor.

La sevillana de nacimiento, pero avilesina de adopción, conoció a Marcelo Campanal cuando éste jugaba en Primera División en las filas del conjunto hispalense. A orillas del Nervión contrajeron matrimonio, del cual nacieron seis hijos, el primero, Francisco José, fallecido a los cinco años de edad. Es por ello que, por petición expresa de Mari Cruz, sus cenizas serán trasladadas a Sevilla para descansar al lado de su 'pequeño'.

Tras el doloroso golpe sufrido llegaron cinco hijos, dos varones: Dani y Marcelino; y tres mujeres: Margarita, Mari Cruz y Covadonga. Dani, que pese a vivir en Madrid llevaba varios días en la ciudad conocedor del delicado estado de salud de su madre, que sufría una enfermedad degenerativa contra la que luchó mientras pudo, y Marcelino, también tuvieron y tienen una importante trayectoria en el deporte, sobre todo relacionada con el squash, el tenis, el pádel y el fútbol, sin renunciar a más disciplinas.

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