«La Cofradía intenta engañarnos»

Manuel Barba, en primer término, durante la reunión que mantuvieron ayer los inquilinos afectados. / MARIETA
Manuel Barba, en primer término, durante la reunión que mantuvieron ayer los inquilinos afectados. / MARIETA

Los inquilinos del Nodo amenazados de desahucio aprueban consignar las rentasLos veintiocho afectados aprueban la propuesta «para que quede claro que no es que no queramos pagar, si no que no quieren cobrar»

J. F. GALÁN AVILÉS.

«La Cofradía intenta engañarnos. Quieren quitarnos nuestras viviendas, pero no lo van a conseguir. El declive es total. Los actuales gestores no entienden que el fin de la cofradía es defender a los pescadores, no arrebatarles lo que por derecho nos corresponde. Nosotros llevamos aquí toda la vida y ellos acaban de llegar», clamaba Eduardo Chedas, pescador en activo y uno de los veintiocho vecinos del Nodo a los que la Cofradía de Pescadores Virgen de Las Mareas amenaza con desahuciar si no acceden a modificar en los términos que plantea el contrato de las viviendas de su propiedad en las que viven en régimen de alquiler, en la mayoría de los casos desde hace décadas. «Yo llevo en esta casa desde 1987, soy hijo de pescadores, socio de la Cofradía desde 1985 y estoy al día en los pagos», puntualizó Chedas.

Ayer celebraron una nueva reunión en el salón parroquial en la que respaldaron la propuesta de consignar voluntariamente la renta del mes pasado en el Juzgado después de que la entidad no les girara el correspondiente recibo. «El primer paso es hacer el ofrecimiento de pago y si no lo aceptan iremos al juzgado a depositar el dinero», puntualizó Manuel Barba, abogado del colectivo, que ha hecho frente común.

Entre los presentes también se encontraba José Luis Viña, ya alejado de las tareas de la mar. Vive en régimen de alquiler en una vivienda de la Cofradía «desde hace 29 años. Si me desahucian, ¿dónde voy a ir? Tengo la invalidez y no puedo trabajar. La Cofradía es nuestra, de la gente de la mar. Lo que quieren es quitarnos las casas para arreglarlas y venderlas». Viña no escondía su malestar con el cabildo, el órgano de dirección de la entidad, presido desde hace menos de un mes por Luis Eugenio Brun Espiña tras la dimisión de Fidel Álvarez.

Eduardo Chedas Pescador en activo«Los actuales gestores no entienden que el fin de la Cofradía es defender a los pescadores»José Luis Viña Pescador retirado«Llevo aquí 29 años y si me desahucian, ¿a dónde voy a ir? Tengo la invalidez y no puedo trabajar»

«Hace uno años una inundación causó graves daños en mi casa. No hicieron nada. Al final, tras mucho luchar, el consorcio me abonó 6.000 euros y entonces sí, aparecieron, pero no para ayudarnos, sino para quitarme el dinero. Decían que, como propietarios, les correspondía a ellos, y me lo quitaron todo. Luego no se gastaron ni 2.000 euros en reparar la casa y el resto se lo quedaron», denució Viña.

Barba, el abogado, explicó a los presentes en la reunión de ayer que la decisión de la Cofradía de no girar los recibes persigue «forzar una aparente situación de precariedad que dé lugar a nuevas demandas de desahucio». Ante esta situación, «lo que hay que hacer es ofrecerse a pagar las rentas, para que quede claro que no es que no queráis pagar, si no que no quieren cobrar».

La pesadilla de los veintiocho inquilinos comenzó en abril, cuando la Cofradía les notificó su decisión de resolver el contrato con la posibilidad de que una vez resuelto se negociase una nueva renta por importe muy superior al actual, entre veinte, o incluso menos, y sesenta euros, exigencia que rechazaron. La entidad ya ha presentado demanda contra dos de ellos, «una estrategia cuyo fin es ver qué sucede y actuar en consecuencia», manifestó el abogado, que en su escrito de respuesta apeló al «derecho de los arrendatarios a conservar el contrato».

Barba también comunicó que dos de los amenazados con desahucio han solicitado a la Cofradía las cuentas de la entidad. «Tienen la obligación de entregarla, y hasta el momento no han contestado». En el caso de que la entidad mantenga su actitud, «no descartamos iniciar acciones civiles y penales contra los órganos de dirección por presunta administración desleal de patrimonio ajeno y vulneración de los derechos de los socios», condición que tienen todos los arrendatarios a los que la Cofradía amenaza con desahucio si no aceptan revisar el contrato en los términos que plantea.

Según comunicó el abogado en la primera reunión que mantuvo con los vecinos, aquellos con contratos anteriores a 1995, la mayoría, pueden estar tranquilos. En estos casos la relación contractual «se rige por la Ley de 1964, que establece prórroga forzosa y que la actualización de la renta no es posible salvo que una cláusula pactada por ambas partes establezca tal posibilidad». Los posteriores a la referida fecha «se rigen por la Ley de 1994, y tampoco cabe actualizar la renta salvo que el contrato lo recoja», asegura Barba, que subraya que las pretensiones de las Cofradía de Pescadores Virgen de Las Mareas «son contrarias a derecho».

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