La comarca se recorre en dieciocho belenes

San Martín de Laspra muestra su belén en el pórtico de la iglesia. / FOTOS: PATRICIA BREGÓN / MARIETA
San Martín de Laspra muestra su belén en el pórtico de la iglesia. / FOTOS: PATRICIA BREGÓN / MARIETA

La ruta de nacimientos destaca este año por su clasicismo y el regreso de Illas

CRISTINADEL RÍO AVILÉS.

Con la jubilación de Guillermo, el profesor que se encargó durante años de montar el belén en la iglesia de San Jorge de La Peral, desapareció una tradición que este año ha querido recuperar la asociación Las Candelas. Eso sí, su presidenta Esther Álvarez Bango advierte de que uno y otro tienen poco que ver. «El nuestro es sencillo, no es tan impresionante como el de antes. Pero, tras varios años parado, decidimos hacer algo». «Hemos utilizado las figuras que había y algunas de nuestras casas» y, así, entre unos y otros, han recreado una escena que echaban de menos.

Con el de La Peral, Illas vuelve a una ruta comarcal de belenes a la que se suman, en su decimotercera edición, otros diecisiete escenarios, algunos tan consolidados y visitados como el colectivo de Avilés o el de Trasona. Estos dos son, por ubicación y méritos propios, los más visitados.

El primero, el de Avilés, tiene en Lolo Solís una de sus cabezas visibles. Es el belenista que más conjuntos expone y, a pesar de la media diaria de 1.200 visitas que registra la colectiva con su nueva ubicación en la calle de La Fruta, añora el viejo marco de la iglesia de Sabugo. «Teníamos tres metros de profundidad, las escenas ganaban en vistosidad», explica. La colectiva es, además, la única exposición de la ruta con un guiño a la modernidad de la mano de propuestas construidas con los PlayMobil o con muñecos vestidos con el traje típico asturiano.

El de Trasona, un mix entre Belén y la parroquia, instalado en la Capilla de San Lorenzo, es la obra de arte de unos vecinos que cada año intentan pulir el más mínimo detalle. Es uno de los tres que hay en Corvera, los otros dos son el de la asociación de vecinos de Los Campos, en su sede, y el de Manuel Rodríguez Nares, en el centro comercial ParqueAstur. Un belén autómata con tres secciones «con una continuidad lógica» entre el belén «de toda la vida» en Oriente Medio, su Andalucía natal y Asturias.

Este año ha incorporado la Ermita de la Consolación y la cueva de Covadonga, escenarios necesarios para colocar las más de seiscientas figuras de madera, corcho y escayola que lo integran. Lo mejor de exponerlo en el centro comercial, la cantidad de gente que pasa por allí y le comenta lo mucho que les ha gustado. «Una gran satisfacción», dice Nares.

Castrillón

En Castrillón se pueden visitar cinco belenes en Naveces, Piedras Blancas, Las Bárzanas, San Martín de Laspra y Quiloño. En este último, con la escena instalada en el interior de la iglesia de San Miguel, el horario de visita queda restringido al de los servicios. Esto es, domingos y festivos por la mañana. En San Martín de Laspra, aprovechando la altura del enclave, lo iluminan para que se vea bien de noche.

Antes se montaba dentro de la iglesia, pero desde que se hace cargo la asociación de vecinos ha salido al pórtico. Alberto Pinedo, vocal, explica que lo instalan entre seis y nueve personas: las mujeres colocan las figuras, las casas y los árboles que pertenecen a la asociación y a la propia iglesia y los hombres se encargan del bricolaje. «Viene mucha gente a verlo, sobre todo por la noche, cuando se ven los renos iluminados que hemos colocado en 'prao' de la que subes de Piedras Blancas».

Precisamente en Piedras Blancas hay otro belén, en este caso municipal, en los soportales de la iglesia. Sus responsables son Emilio Fernández y César, aunque dice el primero que es mucho más bonito el que él monta en su casa. Belenista confeso, el montaje del nacimiento es una de las fechas claves del calendario, aún a riesgo de ser expulsado de casa al modificar la fisonomía del salón. Para evitar ese problema y aprovechando que vive en una casa, Claudia Cuervo, de Las Bárzanas, lo saca al cenador. Su escena, de unos tres por tres metros es el resultado de una afición que cultiva desde la infancia. «Me encanta hacerlo», confiesa una vecina que añora la antigua señal de la carretera que otras navidades llevaba a más gente hasta su hogar.

De vuelta a Avilés, se pueden visitar los de la residencia de ancianos de San Cristóbal, el del centro sociocultural de La Carriona o el del Centro de Día de Jardín de Cantos, del que se encargan José Luis González Rodríguez, profesor del vecino Colegio Principado y Alberto Lubián, que han asumido gustosamente la responsabilidad derivada de un proyecto escolar e intergeneracional entre su centro, el Santo Ángel y el propio Centro de Día.

En el centro, aparte de la exposición colectiva y el municipal, este año cobijado en el pórtico de la iglesia de San Nicolás de Bari, están los de la Capilla de San Pedro, Santo Tomás de Cantorbery y el propio de San Nicolás, que en realidad es doble. Casi más atención que el 'oficial', sito en la Capilla de la Inmaculada, acaparan los presentados por los niños del catecismo al concurso de la parroquia. De plastilina, botellas o tapones. Reina la originalidad.

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