La Comida en la Calle de 2017 no figura en el Libro Guinness de los Récords

Cinco notarios certificaron el número de asistentes a la comida en la calle del año pasado. / PATRICIA BREGÓN
Cinco notarios certificaron el número de asistentes a la comida en la calle del año pasado. / PATRICIA BREGÓN

Somos habla de 'Bollomocho' y el gobierno local admite la realidad aunque asegura que el objetivo de promoción «se ha cumplido»

J. F. GALÁN AVILÉS.

La Comida en la Calle del Lunes de El Bollo de 2017 fue la más multitudinaria al aire libre registrada hasta la fecha en todo el planeta, 11.836 comensales sentados a la mesa de forma simultánea, según contabilizaron cinco notarios, pero no figura en el Libro Guinness de los Récords. Así lo reconoció ayer el gobierno local, que el año pasado proclamó que el objetivo se había cumplido. «Hemos ganado», anunció la alcaldesa en la plaza de España. En ese momento no dijo cual era ese objetivo, si bien durante los días anteriores se había dejado muy claro: entrar en el Libro Guinness de los Récords. Tras leer las cifras de participación por calles y barrios, anunció que «todo ello se enviará para que sea tenido en cuenta» en el referido libro. De hecho, multitud de medios de comunicación recogieron que Avilés entraba en él por este motivo. Y no fue así.

Fue un 'Bollomocho', denuncia Somos, que aporta un escrito remitido por la organización que edita el libro que dice, textualmente, que «nosotros no registramos récords de gente comiendo en la calle, únicamente registramos el mayor número de porciones servidas de una comida concreta», es decir, de un mismo producto. Por ejemplo, la mayor fabada o el mayor número de raciones de empanada.

El que consta en el libro se batió en México, 9.450 personas comiendo tacos en la calle, la marca que según se anunció fue batida el año pasado en Avilés. Se estableció el 7 de septiembre de 2014 y desde el día 12 del mismo mes figura en la web de Guinness, en la que a día de hoy no se encuentra el menor rastro de la palabra 'Avilés'.

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La editora hace una segunda puntualización. Registrar cualquier récord requiere la presencia física en el escenario de uno de sus miembros, requisito que no se cumplió en la pasada edición de la comida en la calle, la del veinticinco aniversario. La causa, la elevada tarifa que hay que abonar al inspector de Guinness, 5.000 euros.

Somos sostiene que el Ayuntamiento, «como es costumbre para este equipo de gobierno, contrató a una empresa para gestionar el evento a la que abonó casi 4.000 euros, 3.200 más IVA. En este sentido, la propuesta de la empresa recoge que el objeto es «crear una imagen positiva, festiva y gastronómica de Avilés. El intento de récord puede ayudar a salir en medios nacionales y de otras regiones», apostilla.

La labor de la empresa sería «diseñar y coordinar la acción 'Récord Guinness'» e «iniciar las gestiones para intentar certificar la comida en la calle, que se prolongarán durante tres meses». El importe es, efectivamente, de 3.200 euros más IVA. El desglose detalla que los notarios, no cobrarían. Sí, en cambio, el personal de contabilización, cinco personas que se repartieron 670 euros. El alquiler de diez 'cuentapersonas': se cifraba en 80 euros, aunque el mayor montante se lo llevaban la empresa organizadora, que por el envío de notas de prensa, preparación y coordinación y gestiones con Guinness cobró 1.650 euros, y Guinness, con unas tasas de 800 euros.

Somos asegura que este concepto se corresponde con los 800 dólares que Guinness establece como tarifa para acogerse a la 'inscripción prioritaria', que reduce a cinco días el plazo de doce semanas que la editora del libro se concede para, «después de recibir su evidencia tras su intento de récord, verificar su documentación y comunicarle sí ha sido exitoso».

Promocionar la ciudad

Tras admitir que la Comida en la Calle del año pasado no figura en el Libro Guinness, el Ayuntamiento subraya que el récord fue batido y que la documentación notarial fue remitida a la editora y que el objetivo, promocionar la ciudad, fue alcanzado. «Otro asunto diferente es la inclusión en el Libro Guinness. Por el momento no tenemos intención de dar el paso de incluirlo por el coste económico que supone y porque consideramos que la repercusión mediática y de incidencia positiva en la imagen de Avilés como destino ya está cumplida y conseguida con la acción llevada a cabo el año pasado», manifestó ayer el concejal de Promoción Económica, Manuel Campa.

A renglón seguido añade que Guinness «cuenta con más de 40.000 récords en su base de datos, pero sólo unos 15.000 está reflejados en su web y sólo 4.000 aparecen publicados en su libro anual».

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