Comienzan las obras del futuro museo del Cañón de Avilés con el objetivo de abrir el próximo año

Las obras de rehabilitación del antiguo taller de carpintería del astillero Ojeda y Aniceto comenzaron ayer. / MARIETA
Las obras de rehabilitación del antiguo taller de carpintería del astillero Ojeda y Aniceto comenzaron ayer. / MARIETA

Ocupará el taller de del astillero Ojeda y Aniceto y albergará también un centro de interpretación del puerto y de la ría

J. F. GALÁN AVILÉS.

Las obras de rehabilitación del antiguo taller de carpintería del desaparecido astillero Ojeda y Aniceto ya están en marcha. Comenzaron ayer y una vez concluidas, lo que se espera que ocurra en unos seis meses, el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria tienen previsto acondicionarlo como sede de un centro de interpretación de doble contenido: una parte estará dedicada al Cañón de Avilés, una gran brecha submarina de unos 75 kilómetros de longitud que se abre a doce kilómetros de la ría y alcanza una profundidad de 4.750 metros, y la otra al puerto y a la ría. Cada una ocupará aproximadamente la mitad del inmueble y la musealización correrá a cargo de ambas instituciones.

Así, el Ayuntamiento se ocupará de la dedicada al Cañón de Avilés y la Autoridad Portuaria, que financia íntegramente las obras de rehabilitación del inmueble, adjudicadas en 283.100 euros a la empresa Copcisa, de la de la ría y el puerto. En este caso la mayoría de los fondos procederán de 'Portus', exposición conmemorativa del centenario de la fundación de la Junta de Obras del Puerto que albergó el Niemeyer en la segunda mitad de 2015.

Su contenido, más de trescientas piezas, desde maquetas a documentos escritos, retratos, fotografías y audiovisuales, ayudaba a comprender la estrecha vinculación entra la ría y la ciudad que ha crecido a su alrededor a través de un paseo por el tiempo. El relato se iniciaba en 1155, año en que se redactó el Fuero de Avilés, el más antiguo de las villas del Cantábrico, y llegaba hasta la actualidad, con especial énfasis en los años de la industrialización, en la degradación medioambiental de la ría y en su posterior regeneración, que a día de hoy sigue su curso.

El programa de actividades incluirá paseos en barco por la ría durante el verano

El Cañón de Avilés sigue siendo un gran desconocido para buena parte de la población pese a tratarse de un ecosistema de especial relevancia, tanto a nivel biológico como geológico. Es objeto de numerosos estudios científicos, el último de los cuales se saldó con el descubrimiento de una nueva especie de pepino de mar, un animal de entre uno y tres centímetros de longitud, intenso color rojizo y forma similar a la de una lapa descubierto por investigadores del Observatorio Marino de Asturias, integrado en la Universidad de Oviedo.

En realidad es un conjunto formado por tres cañones, el de Corbiro, el de La Gaviera y el de Avilés, con un perfil en forma de V y un fondo fundamentalmente sedimentario. Según el Instituto Español de Oceanografía, el conjunto constituye «uno de los ecosistemas más extraordinarios de la plataforma continental del mar Cantábrico» tanto desde el punto de vista geológico como faunístico. Alberga unas 1.500 especies de organismos animales y vegetales, es zona de paso y alimentación de grandes cetáceos y está considerado como hábitat de gran valor para el mantenimiento de especies como la merluza y el rape, cuyas crías se alimentan y crecen en sus cabeceras. Desde el punto de vista geológico, destaca por albergar uno de los escasos arrecifes de coral de aguas frías hasta ahora descritos en el margen continental de la Península Ibérica.

Al margen de su función divulgativa, el Ayuntamiento plantea el futuro centro de interpretación del Cañón de Avilés como un atractivo turístico, tanto por su contenido como por su concepción. Así, anuncia un proyecto ambicioso e innovador que incluirá pantallas táctiles, hologramas o maquetas interactivas en tres dimensiones y, como añadido, ofrecerá paseos en barco por la ría durante la temporada estival. En lo que a financiación se refiere, el presupuesto municipal del presente año le reserva 20.000 euros, cantidad que tendrán que completarse en el del venidero con una partida de mayor cuantía. El objetivo es que el nuevo centro de interpretación abra al público a lo largo del próximo año, tanto la zona dedicada al Cañón de Avilés como a la ría y al puerto.

En San Juan

La antigua nave de carpintería del desaparecido astillero Ojeda y Aniceto se levanta en San Juan de Nieva, en la margen derecha de la ría, en primera línea de mar. Nació a finales del siglo XIX principios del XX como conservera de pescado en salazón y tras el cese de actividad fue adquirida por el astillero de los hermanos Antonio y Aniceto Fernández Hevia, constituido en 1917, que instaló allí, a escasos treinta metros de la grada donde se construían las costillas y la estructura de los barcos, el taller de carpintería. Así se mantuvo hasta que a finales de la década de los años sesenta o principios de los setenta del pasado siglo los astilleros Aniceto, como se conocían, cesaron la actividad.

Fue una pausa efímera. Otra sociedad se hizo cargo de la explotación de las instalaciones, manteniendo por motivos únicamente comerciales la palabra Aniceto en su denominación, astilleros Ojeda y Aniceto. Se orientó hacia la construcción naval de pesqueros de hierro y buques multifunción, actividad que desarrolló con éxito durante una década, hasta que se extinguió.

El relevó lo tomó, también como astillero, una cooperativa laboral que mantuvo el nombre de Ojeda y Aniceto cuyo recorrido se detuvo a finales de los años ochenta. El nuevo parón tampoco se prolongó demasiado en el tiempo. Años después se constituyó Astilleros Ría de Avilés, asentado en las mismas instalaciones que en su día ocupaba Aniceto Fernández, lógicamente modernizadas y ampliadas, a excepción del antiguo taller de carpintería, que pasó a ser propiedad de la Autoridad Portuaria y quedó relegado al olvido.

Su rehabilitación, ya en curso, despeja el incierto futuro que hasta ahora se cernía sobre un edificio centenario incluido como bien a proteger en el catálogo urbanístico que amenazaba ruina, consecuencia del estado de absoluto abandono que padecía desde hace tres décadas.

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