Los concejales críticos del PP abandonarán el partido y pasarán a ser no adscritos

Alfonso Araujo, Francisco Zarracina y Constantino Álvarez en la rueda de prensa de apoyo al segundo tras la apertura del expediente sancionador. / MARIETA
Alfonso Araujo, Francisco Zarracina y Constantino Álvarez en la rueda de prensa de apoyo al segundo tras la apertura del expediente sancionador. / MARIETA

La decisión de Alfonso Araujo, Francisco Zarracina y Constantino Álvarez fragmenta aún más el Pleno municipal

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

Alfonso Araujo, Francisco Zarracina y Constantino Álvarez, los tres concejales críticos del Partido Popular, abandonarán esta semana su grupo municipal en el Ayuntamiento para inscribirse como no adscritos. La decisión es firme, aunque los tres ediles no saben si la anunciarán hoy lunes o esperarán a mañana para hacerlo.

La dura sentencia contra la pretensión de Alfonso Araujo de que se suspendiera el congreso y su posterior retirada de la carrera para presidir el PP local ya dejaba abierta esta puerta, pero la decisión definitiva se ha tomado tras los mensajes del pasado sábado de la nueva dirección del Partido Popular de Avilés, que auguran un futuro complicado en el partido a los tres concejales que, además, tienen todavía expedientes internos sin resolver.

La demora en el anuncio se debe a que los tres aguardan a conocer aspectos concretos de la normativa que regula el régimen de los ediles no adscritos. Por su condición de concejales conservan sus derechos políticos, es decir, a participar y votar en los plenos, acudir a las comisiones y percibir dietas. También pueden disponer de un despacho en el Ayuntamiento.

Sin embargo, la condición de no adscritos les veta la posibilidad de acceder a los fondos que se asignan a los grupos políticos y de disponer de personal de confianza. Además, podrían perder la dedicación exclusiva de manera automática. Esta situación afecta especialmente al futuro laboral de la actual secretaria del grupo municipal del Partido Popular, Marta Fernández del Viso.

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Su apoyo a los concejales críticos ha sido público, provocando incluso que el sector ahora mayoritario amagase con cesarla, lo que no lograron al carecer de la mayoría necesaria en ese momento. Los díscolos quieren mantener la posibilidad de contar con una persona de apoyo, con lo que se salvaría el puesto de Marta Fernández del Viso, aunque no parece viable. Además, en función de los ingresos que reciban los tres (Constantino Álvarez cuenta con una liberación y Alfonso Araujo con media) dispondrán de más o menos medios para gestionar esta situación, en la que tampoco se ha descartado hasta el momento la creación de una candidatura independiente de cara a las próximas elecciones municipales.

Baja de afiliados

Junto con los díscolos, los afiliados del PP que más se han significado apoyándoles han comenzado a anunciar también su marcha del partido después del congreso local, aunque es un gesto que sorprende a pocos.

Las dudas de los críticos se resolverán entre hoy y mañana. Pero lo que es evidente es que la decisión de los tres ediles dinamitará el Pleno municipal. El Partido Popular conservará la representación que le corresponde al segundo partido más votado, pero sus tres concejales se verán superados por los cinco de Somos y los cuatro no adscritos, ya que los tres díscolos se suman a Juan Cuesta, de Ciudadanos, que abandonó la disciplina de su partido hace dos años.

El PP tendrá media liberación. Para disponer de las dos que le corresponden, según el acuerdo de organización del mandato, deberá contar con el apoyo de la mayoría del Pleno. Pero ahora mismo sabe que solo podría disponer de los votos del PSOE, si mantiene su criterio de 2015. Es decir, once votos. pero tendrá en frente votos negativos: los tres díscolos, los cinco de Somos, los tres de IU y Ganemos. Doce. A ello se une lo que podría suceder con el voto de Ciudadanos, Carmen Pérez Soberón, que hace un mes vio como los populares modificaban su criterio de inicio del mandato impidiendo su dedicación exclusiva.

De todos modos, el voto de Soberón tan sólo permitiría un empate, que se puede resolver con el voto de calidad de la alcaldesa. Pero, claro, eso alimenta otro debate interno entre los socialistas: ¿compensa pactar la liberación de dos concejales, como Carlos de la Torre y Ana Bretón que han representado una oposición frontal a las propuestas del gobierno?

Pero mientras se despejan esas incertidumbres, la decisión de los tres ediles también repercutirá en el funcionamiento del Pleno. Como concejales no adscritos, los tres tienen derecho a intervenir en cada punto del orden del día, a presentar preguntas, ruegos y mociones, lo que en la práctica supondrá que los tiempos se alargarán todavía más con siete intervenciones distintas.

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