El concurso de Sogepsa para vender suelo en la urbanización de La Magdalena queda desierto

Zona de la urbanización residencial de La Magdalena, con las viviendas ya edificadas al fondo, rodeadas de parques y de parcelas en las que aún no se ha edificado. / MARIETA
Zona de la urbanización residencial de La Magdalena, con las viviendas ya edificadas al fondo, rodeadas de parques y de parcelas en las que aún no se ha edificado. / MARIETA

Los promotores insisten en que la única vía para edificar los 19.000 metros cuadrados aún disponibles es permitir vivienda libre

J. F. GALÁN AVILÉS.

El concurso público abierto por la Sociedad Mixta de Gestión y Promoción del Suelo (Sogepsa) para vender sus activos en la urbanización residencial de La Magdalena ha quedado desierto. No se ha vendido ni un metro cuadrado de los aproximadamente 19.000 pendientes aún de edificar, todos propiedad de la referida sociedad a excepción de una parcela adquirida por Rehabilitaciones Urbanas Avilés, Ruasa, de capital íntegramente municipal.

La gran mayoría del suelo disponible en La Magdalena se reserva para vivienda de protección, modalidad que a día de hoy tiene escasa salida dadas las numerosas restricciones que se impone a los compradores, la ausencia de ayudas y su precio, equiparable al de la vivienda libre. Son 1.570 euros el metro cuadrado a los que habría que sumar otros 27.000 por el trastero y la plaza de garaje, ambos de obligada adquisición. Por tanto, el precio de un piso de setenta metros cuadrados se situaría en unos 136.900 euros, a 1.955 el metros cuadrado. Todavía quedarían por añadir los impuestos, el 10%, y los gastos de notaría y registro, por lo que el precio final rondaría los 154.000 euros, a unos 2.200 el metro cuadrado.

Según diversos promotores consultados por este periódico, por ese dinero, e incluso por menos, hay vivienda libre en el mercado -sobre todo de segunda mano- mucho más atractiva dado que, entre otras cosas, no está sujeta a las estrictas condiciones que impone la administración para acceder a una vivienda de protección oficial.

Únicamente pueden optar a ella quienes acrediten ingresos que no superen en cinco veces el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples, el Iprem, establecido en 537,84 euros al mes, hay que habilitarla en un corto plazo de tiempo y no se puede alquilar ni vender hasta décadas después de su adquisición. «Requiere un empleo estable, porque si te tienes que ir a trabajar fuera, ¿qué haces con el piso? No lo puedes vender ni alquilar y lógicamente tienes que seguir pagándolo pese a que te vayas a vivir a otro sitio. Además, los bancos también se lo piensan mucho antes de conceder una hipoteca para un piso de protección oficial, porque en caso de impago nadie los quiere. Tampoco se pueden comprar como inversión. Entonces ¿quién se va a meter en un piso que puede convertirse en un pesado lastre del que no te puedes desprender», se pregunta un promotor.

La urbanización de La Magdalena comenzó a gestarse en 2008. Ocupa una superficie de unos 200.000 metros cuadrados, de los que más de 77.000 están reservados para zonas verdes, 38.000 para viales y casi 30.000 de equipamientos. Sogepsa la presenta como «una zona plenamente cohesionada con la ciudad que enlaza directamente con la ronda de Avilés, que a su vez tiene conexión próxima con la Autovía del Cantábrico». El proyecto original dibujaba unas mil viviendas, en su mayoría protegidas, de las que a día de hoy, casi diez años después, quedan pendientes de construir 742. De ellas, 670 son de protección y 72 libres distribuidas, respectivamente, en doce y tres solares.

Es la única zona edificable en Avilés ya urbanizada, y a día de hoy las perspectivas de que el ladrillo vuelva a moverse son más que escasas. La única salida, aseguran, pasa por permitir vivienda libre, extremo que precisaría un nuevo convenio al tratarse de suelo expropiado. Según los promotores consultados por este periódico, si el cambio de catalogación que reclaman se lleva a efecto no pasaría mucho tiempo antes de que las grúas volviesen a la urbanización de La Magdalena. «En Avilés hay demanda de vivienda nueva, sobre todo para alquiler, pero no de vivienda libre», sostienen.

Si se mantiene la situación, «pasarán años antes de que vuelva a construirse en La Magdalena». Los promotores tampoco ven que los proyectos urbanísticos de Gaxín y La Lleda pueden materializares a corto plazo a causa de los costes de urbanización, pendientes de ejecutar en ambos casos.

Las estadísticas del Ministerio de Fomento reflejan una tibia recuperación del mercado de vivienda en Avilés. En el primer semestre del año se contabilizaron 294 transacciones, más del doble que las 139 registradas en el mismo período de 2013, el año en el que el sector tocó fondo, pero muy lejos aún de las cifras que se alcanzaban antes del estallido de la crisis.

El techo se tocó en el año 2005, nada menos que 923 transacciones en los primeros seis meses del año. De las referidas 294 viviendas vendidas a 30 de junio del año en curso 263 eran libres frente a 31 de protección oficial, y la inmensa mayoría de segunda mano. En concreto, 255 viviendas.

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