El confitero de La Duquesita de Avilés, condenado a 24 años de prisión por el asesinato de su mujer

El confitero de La Duquesita de Avilés, condenado a 24 años de prisión por el asesinato de su mujer

La Audiencia Provincial le impone también diez años de libertada vigilada y el pago de una indemnización de 420.000 euros a los padres y hermanos de Ascensión Amores

EL COMERCIO
EL COMERCIOGijón

Julio Pardo, el confitero de La Duquesita de Avilés, ha sido condenado a 24 años de prisión por el asesinato de su esposa, Ascensión Amores. Asimismo, se le imponen diez años de libertad vigilada.

La sentencia de la Audiencia Provincial, conocida este lunes, le obliga también al pago de una indemnización total de 420.000 euros para los padres y hermanos de Ascensión Amores.

Julio Pardo fue declarado culpable por el jurado popular el pasado 15 de enero. El veredictó asumió que había actuado con alevosía y ensañamiento y las agravantes de parentesco y desprecio de género.

Los hechos tuvieron lugar en la madrugada del 26 de enero de 2016. En el juicio quedó probado que Pardo utilizó una llave inglesa para matar a golpes a su mujer, a la que propinó «más de 30 golpes que le produjeron heridas abiertas en cara, cráneo y manos», buena parte de las cuales presentaban «signos de vitalidad», según expusieron los forenses.

Cuando Pardo comenzó a golpear a su mujer, esta se encontraba dormida en la cama, «actuando el acusado sin mediar palabra, de forma súbita e inesperada». El juez considera probado que, al golpearle en la cabeza dejó a Ascensión en estado de semiinconsciencia y, aprovechanque resultódo esta situación de aturdimiento que eliminaba cualquier posibilidad de defensa, continuó propinándole aquéllos reiterados, fundamentalmente en la cara, que le provocaron el politraumatismo cráneo encefálico severo determinante de su fallecimiento. Antes de que muriera, Pardo le colocócun almohadón sobre la cara e intentó asfixiarla.

La sentencia recoge conflictos previos en el seno del matrimonio, derivados tanto de la mala marcha del negocio como de las tirantes relaciones entre Ascensión y sus suegros. El juez relata como Ascensión propuso al su marido la posibilidad de dejar la confitería y abandonar Avilés. «El acusado se negó, imponiendo finalmente su criterio y anulando así su capacidad de decisión», explica el magistrado.

Según se expone en los más de cien folios del documento, «el carácter de Ascensión se fue transformando paulatinamente en los últimos años, haciéndose más introvertida y menos social». La fallecida sufrió además problemas de ansiedad, por los que fue tratada por su médico de cabecera.

Los problemas eran tales que Ascensión se planteó la posibilidad de separarse. El juez considera que Julio Pardo, «temiendo que ella pusiera fin a su matrimonio, no aceptando que ella pudiera tomar esa decisión, decidió acabar con su vida». En este sentido, la sentencia recoge que, en el momento del asesinato, el pastelero «tenía sus facultades conservadas» y que solo fue una vez fallecida su mujer cuando comenzó a ingerir alcohol y medicamentos «para no asumir las consecuencias».

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