Condenado a sesenta días de servicios a la comunidad por acosar por teléfono a su exnovia

El acusado se cubre la cara en el banquillo
El acusado se cubre la cara en el banquillo / PATRICIA BREGÓN

El acusado, para el que se pedía año y medio de prisión, aceptó un acuerdo de conformidad que también recoge un año de alejamiento

J. F. G. AVILÉS.

Sesenta días de trabajos en beneficio de la comunidad y orden de alejamiento para el acusado de acosar a su exnovia mediante reiteradas llamadas y mensajes telefónicos. El juicio, programado para ayer miércoles en el Juzgado Número 2 de lo Penal de Avilés, no llegó a celebrarse al alcanzar las partes un acuerdo de conformidad que exigió al encausado aceptar los cargos.

Además de la orden de alejamiento, a una distancia mínima de trescientos metros de la víctima, su domicilio y su lugar de trabajo, también le prohíbe comunicarse con ella por cualquier vía y le impone costas. La Fiscalía y la acusación particular, ejercida por Silvia Artime, solicitaban una pena de dieciocho meses de prisión al entender que los hechos eran constitutivos de un delito de acoso en el ámbito familiar.

Según el escrito de calificación, la víctima y el acusado, ambos de Avilés, habían mantenido una relación sentimental durante un año y siete meses que llegó a su fin el 20 de diciembre de 2015. Desde el día anterior y hasta el 27 de ese mismo mes la llamó en 115 ocasiones y le envío 173 mensajes de texto con la intención de retomar la relación y mantener contacto con ella, solicitud que rechazaba una y otra vez.

Los mensajes «llegaban de día y de madrugada, hasta 113 en un mismo día», y aunque «no eran amenazantes, atemorizaron a la víctima, que entonces vivía en una casa aislada. En unos le decía que la quería y que volviese con él y en otros que era muy mala. También la acusaba de haberle robado pertenencias suyas y le exigía que se las devolviese», explicó.

La figura delictiva del delito de acoso reiterado e ilegítimo, también conocido como 'stalking', fue tipificada como tal en octubre de 2015 con el fin de responder a conductas de indudable gravedad que en muchas ocasiones no pueden ser calificadas como coacciones o amenazas pese a que menoscaban gravemente la libertad y el sentimiento de seguridad de la víctima.

«Lo importante es que se ha conseguido la orden de alejamiento que hasta ahora se le había negado. Si la quebranta se le podrá denunciar, porque a día de hoy el acoso persiste», concluyó Silvia Artime. La letrada de la acusación particular afirmó que el acusado fue condenado por «delitos de violencia de género y acoso» que ya no se pueden considerar como antecedentes al haber cumplido la pena.

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