«En las conductas reprobables de menores hay un déficit afectivo»

Eduardo González Martín-Montalvo, ayer.
/MARIETA
Eduardo González Martín-Montalvo, ayer. / MARIETA

Explica que el centro de menores Miraflores, el único en el que se cumple régimen cerrado, está aún en fase embrionaria Eduardo González Martín-Montavo. Magistrado del Juzgado Mixto nº 1 de Siero

C. DEL RÍO AVILÉS.

Eduardo González Martín-Montalvo, magistrado del Juzgado Mixto Número 1 de Siero, habló ayer en el salón de bodas del Juzgado de Avilés del nuevo procedimiento de internamiento de menores en centros de protección como el de Miraflores (Noreña). Un internamiento muy específico que solo se lleva a cabo cuando han fracasado los procedimientos ordinarios.

-¿Cuáles son las novedades?

-Es un régimen cerrado, y por lo tanto sujeto a autorización judicial, para el internamiento de menores cuya guarda tutela está en manos del Principado. Se aprobó en 2015 pensando en esos comportamientos inasumible en los centros normales que perjudican su buen funcionamiento e incluso a otros menores.

-¿Qué tipo de actos llevan a este régimen cerrado?

-Están pensados para chavales y chavalas de 12 a 18 años que bien han delinquido, pero que por su edad no pueden cumplir un internamiento penal, o bien con los que no funcionan los recursos habituales.

-¿Se dan siempre dentro de familias desestructuradas y contexto socioeconómicos complicados?

-Sí. En la mayor parte de los casos, hay un déficit en el historial afectivo y familiar que repercute en conductas reprobables.

-Cuando salgan del centro volverán a esos contextos.

-Siempre estamos en esa disyuntiva. Pero en este centro, precisamente, se intenta reeducarlos y reinsertarlos. Para ello se adoptan diferentes herramientas en función de la gravedad. No vuelven con las familias, porque están tutelados por la administración, pero sí a contextos difíciles.

-Y otra de las novedades que el juez revisa el caso cada tres meses, ¿no?

-El director del centro tiene que remitir un informe al juzgado y al Ministerio Fiscal en tres meses como plazo máximo o antes si así se solicitase.

-Esto habrá supuesto una carga de trabajo en el juzgado.

-Como el centro Miraflores está en Noreña, estos casos los lleva el juzgado de Siero, pero de momento su funcionamiento está en fase embrionaria. El primer ingreso tuvo lugar el pasado otoño, en 2017. Se han tramitado cinco solicitudes, de las que tres han sido rechazadas y creo que hay alguna en proceso. De momento, solo hay dos chicos allí. El centro tiene diez plazas habilitadas y un equipo de psicólogos y trabajadores sociales.

-Es un tema nuevo para los cuatro jueces de Siero.

-Sí porque antes de 2015 casi no nos llegaba ningún caso de menores mas allá de los procedimientos civiles de divorcios y ahora vemos problemáticas muy desagradables. Los dos que están internados entraron por el procedimiento urgente, uno de los dos pautados por ley. Por esta vía, cuando el menor comete un acto verdaderamente grave, como puede ser la agresión a un educador o mantiene una conducta delictiva con intimidación y violencia, la entidad pública o el Ministerio Fiscal ordena el ingresa en el centro en el plazo de 24 horas y nosotros (los jueces) tenemos 72 para ratificarlo o no. En el procedimiento ordinario se nos piden autorización para ingresar y entonces se celebra una especie de vista en la que escuchamos al fiscal, a la entidad pública y al facultativo. Los jóvenes pueden recurrir su ingreso.

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