«Se confunden los casos de corrupción de verdad con los administrativos»

La alcaldesa, en su despacho municipal.
La alcaldesa, en su despacho municipal. / PATRICIA BREGÓN

«En Festejos hubo errores que no son para llevarse a un político por el medio. No ha faltado un euro de ningún sitio»

ALBERTO SANTOS

-La vida municipal ha pasado varias veces por los Juzgados en estos dos años. ¿Es excesivo?

-En la administración local tenemos varios problemas, uno es de inseguridad jurídica. No tener bien definidas algunas cuestiones básicas en el ámbito legislativo hace que muchas cosas sean susceptibles de utilizarse políticamente en los contenciosos, y eso es lo que ha entendido una parte de la oposición, que no es la mejor forma para una ciudad, no aporta nada a la ciudadanía. Otra cosa es que hubiera casos graves. Pero recurrir al contencioso por trámites administrativos o por la política de recursos humanos, o ir a la Fiscalía a plantear denuncias, como hemos vivido, por trámites técnicos urbanísticos, me parece un recurso que no aporta nada. Pero a mí eso no me hace distanciarme. Es una forma de hacer política que yo no comparto, que yo no haría nunca.

En este país se confunden los casos de corrupción de verdad con los casos que son administrativos. Incluso estamos viendo cómo están dimitiendo alcaldes de una manera muy injusta, como el de Caso, Tomás, en un tema administrativo. Hoy le afecta a Tomás, mañana le afecta a dos concejales de Madrid, que también hicieron un trámite mal, pasado a uno de IU o a otros del PP. Esa forma de hacer política, que es un atajo a ver cómo me liquido al adversario privándolo de su capacidad de tener funciones públicas, me parece fatal. En cualquier caso, cuando un trámite administrativo se hace mal, se corrige y punto, como se corrigió con algunas cosas con ese empeño que han tenido con los reconocimientos de crédito, que al final es una discusión técnica. Y claro, cuando vas al contencioso el juez te va a decir una cosa que luego tú corriges. Pero tantas horas en un pleno y tantos esfuerzos por parte de ellos para ir al Juzgado para presentar una demanda, me parecen esfuerzos completamente inútiles.

-¿Sitúa en el mismo plano esos trámites administrativos con las irregularidades, por ejemplo, en la concejalía de Festejos?

-Ahí tengo claro que efectivamente hay irregularidades en cuanto a cómo se hicieron determinadas cosas, pero no ha faltado un euro de ningún sitio. Por eso digo que hay que distinguir los casos de corrupción de los casos administrativos. Cuando uno gestiona muchas cosas, desde un jefe de servicios hasta un concejal, un alcalde, se pueden cometer errores. Es muy fácil cometer errores cuando firmas muchas cosas durante mucho tiempo, cuando la gente también trabaja con mucha presión. Festejos es un negociado muy particular, te diriges y trabajas con personas, autónomos, empresas y otro tipo de figuras. Se pueden cometer errores. ¿Cuál es la línea que separa eso de algo que puede ser delictivo o penal? Que haya faltado el dinero, ¿verdad? En este caso, eso no lo hubo. Yo en cuanto vi que había esos errores nos pusimos a investigar. Cuando sabes que lo que ha pasado es que se han hecho mal algunas cosas, pero que no ha desaparecido nada, que nadie se ha llevado dinero que era de los avilesinos a otro sitio, pues la dimensión del problema está ahí, y los errores hay que conocerlos bien, sobre todo para enmendarlos, corregirlos y hacer las cosas mejor.

-Si ha habido un error o irregularidad, ¿no debe haber, al menos, una responsabilidad política del concejal que dirige el área?

-Del concejal, o del jefe de servicio, o en otros casos de la alcaldesa. Primero, eso está en el lugar donde están estas cosas, en el Juzgado y en el Tribunal de Cuentas, e iremos viendo pasos. Pero estos errores no son para llevarse a un político por el medio. Comprendo las ansias de la oposición de cargarse a políticos, y si es socialista, mejor. Estamos exagerando todo esto. Las instituciones tienen que funcionar de manera transparente, limpia, clara, pero los errores están ahí. Otra cosa son las corrupciones. Si se mezcla todo, son armas arrojadizas de unos contra otros, que lo que hace es evitar que mucha gente se pueda dedicar a esto. Ahora es menos apetecible ser concejal o alcalde que hace veinte años. Jugamos en un terreno que se está ensuciando inútilmente para el ciudadano.

-Después de todos los reveses judiciales en el caso del Conservatorio, ¿cree que se ha hecho algo mal?

-Nos encontramos con un nombramiento de una directora que se recurre, y una sentencia que a nosotros nos parece firme, porque así nos lo dicen también nuestros servicios jurídicos, y que no recurrimos. Para ser director del Conservatorio, se hizo mal una parte de la publicidad, y el requisito de ser funcionario. En ese momento nos pusimos a buscar una solución como hemos hecho en muchos direcciones de negociado o servicio. Si tiene que ser un funcionario, vamos a llamar a un funcionario por comisión de servicios hasta que podamos cumplir los plazos para cubrir esa plaza por la vía de oposición, que es lo que estamos haciendo ahora, que se ajuste al perfil que necesita el Conservatorio: un buen director o directora, dentro del cuerpo de funcionarios, a ser posible que conozca el centro, y, si es posible, que lo quiera, que lo aprecie. Porque necesita a un funcionario que también crea que es una institución válida para la ciudad. Encontramos un perfil, y estoy convencida de que encontramos el mejor perfil. Un exalumno, de tantos que ha dado el Conservatorio que están por el mundo y que lo recuerdan con el aprecio de haber empezado a estudiar ahí, que además hizo la carrera funcionarial, y que estaba en Madrid, que además era un exiliado de nuestros talentos. Y creo que ha hecho en un año una grandísima tarea. El recurso al contencioso es inevitable, unas veces va a ser un afectado, otras un sindicato...

-¿Por qué se consideró firme la primera sentencia que anulaba el nombramiento de la anterior directora y no las otras, que se han recurrido siempre por parte del Ayuntamiento?

-Porque las sentencias a veces no son compatibles entre sí. Si a ti te dicen que tiene que ser un funcionario y tu buscas un funcionario, en ese proceso de búsqueda de un funcionario lo hicimos como en otros muchos procesos, cuando buscas un funcionario para ser un jefe de servicio. Hay muchos casos que hubo en esta casa, hubo un director de empleo que ya no está, pero que se cogió de la misma manera, un funcionario de la administración regional en aquellos momentos. No se recurría y eso estaba bien hecho y lo hicimos exactamente igual. En este caso, pues cuando uno analiza con mucha lupa un proceso administrativo siempre encuentras una coma mal puesta , y en este caso pues se hizo mal la publicidad. Ese es un error que está ahí. Otras veces haciendo lo mismo no parecía un error, en estos casos haciendo lo mismo, al ir al contencioso, viene un juez que lógicamente mira con lupa, dice: pues sí, aquí faltó la publicidad. Pero eso sí que es recurrible porque se puede hacer con publicidad. En todo caso, lo que queríamos era que el Conservatorio no estuviese sin director y además habíamos abierto el proceso de oposición.

-Que también ha sido recurrido.

-Ahora hemos hecho un concurso, que hemos vuelto a mirar, creemos que reúne todos los requisitos y estamos en fase final. Se evaluaron los méritos y ahora hay unos días para recurrir por parte de las personas que se habían presentado. USIPA ha decidido recurrir al contencioso y ahí nos dirá el juez, pero nosotros hacemos lo que nos corresponde hacer. Luego vendrá el juez a decir, pues faltó otra coma. En ese momento, ya veremos.

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